Unexpectance: emoción, identidad y un barco que nunca se hunde

Desde Asturias, Unexpectance ha construido una propuesta que desafía etiquetas y esquemas rígidos dentro del metal contemporáneo. Con Solus Ipse, la banda consolidó un universo propio donde el concepto, la narrativa y la arquitectura musical se entrelazan con una ambición poco habitual en la escena estatal.
Lejos de buscar encajar en moldes prefabricados, el grupo ha optado por desarrollar una identidad reconocible, incluso si eso significa situarse «fuera de lugar». En esta conversación hablamos de procesos creativos, decisiones difíciles en el estudio, la realidad del directo dentro y fuera de España y esa parte humana que casi nunca se ve en redes, pero que lo sostiene todo.
Imaginemos que esta entrevista no es para un medio musical, sino para personas que no conocen Unexpectance en absoluto. ¿Qué detalle sobre la banda contaríais primero, no el más obvio, sino el más honesto?
(Nacho): Nuestra música requiere de cierta dedicación y escucha, y te recompensará a cambio de forma más plena que si fuese de forma directa.
Al escuchar Solus Ipse se percibe que es un disco construido con tiempo y tensión. ¿En qué momento del proceso sentisteis que el álbum empezó, por fin, a tener identidad propia?
(Nacho): Lo primero es construir el «Lore» de lo que será el disco y seleccionar los títulos que lo compondrán y que dan sentido a la historia que queremos narrar. Posteriormente, se hace la música que vamos engranando, conforme salen los temas. Cuando tenemos un 60% del disco, vemos qué le puede faltar y es, cuando está todo compuesto y arreglado, que el disco tiene ya sentido.
Durante la grabación, ¿hubo canciones, ideas o secciones que os gustaban mucho pero que decidisteis dejar fuera? ¿Qué os llevó a tomar esa decisión?
(Nacho): Hubo temas que dejamos fuera porque no daba tiempo a que estuviesen listos como para grabar, en concreto, dos temas más. Estos quedarán para un futuro disco o, a lo mejor, un EP intermedio.
(Vaan): Como bien dice Nacho, hubo ideas que se descartaron por tiempo pero también por espacio, siempre estamos creando y compartiendo nuevas ideas… La verdad es que no paramos.
En la práctica, ¿cómo suele nacer una canción en Unexpectance: a partir de un riff, de la batería, de una idea conceptual, de una improvisación en el local… o nunca es igual?
(Nacho): Generalmente, la música viene de inspiración y de ir viendo qué hemos compuesto previamente y qué necesita el disco. Cada tema puede tener un enfoque, también, basado en otras áreas no estrictamente musicales, como las películas. Hybris, por ejemplo, se concibió como una película musical con un desarrollo muy particular. Siempre, algunas partes, pueden surgir de un patrón de batería que enriquece al tema. Al final, confluyen varias ideas, que aportan variedad al flujo de trabajo. En el local, no componemos nada. Y es raro que algo surja de la improvisación.
Si comparáis a la banda de vuestros primeros trabajos con la que grabó Solus Ipse, ¿en qué sois ahora más exigentes con vosotros mismos y en qué os permitís más libertad?
(Nacho): Somos más exigentes en la elaboración del producto final. Estructuras y arreglos son pensados minuciosamente. Nos permitimos más libertad de influencias comparado con el primer disco que es infinitamente más homogéneo.
Toda banda pasa por momentos de duda o cansancio. Cuando eso ocurre en Unexpectance, ¿qué suele ser lo que evita que tiréis la toalla y os mantiene unidos?
(Nacho): Que los cinco somos amigos, pensamos en la misma dirección y pasamos buenos momentos juntos sin depender de otros factores externos. Esto es algo excepcional en una banda y de ahí el alto valor que le damos.
(Aitor): Que tenemos un entendimiento personal y musical muy fuerte, y eso se antepone a todo lo demás.
(Vaan): Risas y momentos juntos, compartimos ideales musicales e incluso hobbies. Al final, la banda se construye encima de muy buenos lazos de amistad y de entendimiento, lo que nos hace también ser mucho más sinceros y abiertos con nuestras ideas y poder tomar siempre el mejor rumbo, desde nuestro punto de vista, para la banda. Al final, somos un barco que nunca se hunde gracias a todo esto.
¿Cuál ha sido el comentario más inesperado o extraño que habéis recibido de un oyente y que, por alguna razón, se os quedó grabado?
(Nacho): Quizá lo más sorprendente sean las referencias musicales que algunos medios o público indican sobre nosotros, que, luego, no lo son para nada. Lo que muestra cómo la música puede ser percibida de forma muy distinta a cómo se compuso.
(Vaan): Sin duda, una reseña en la que el principal foco de los comentarios era mi aspecto noventero… Qué risas nos echamos entre todos, al final nos dio bastante repercusión.
Vuestra música no encaja en el estereotipo habitual de una banda española. ¿Os habéis sentido alguna vez fuera de lugar dentro de la escena local o, al contrario, eso os ha dado una identidad más clara?
(Nacho): Estamos completamente fuera de lugar en este país, donde los estilos son más rígidos y encorsetados, y deben cumplir una serie de requisitos para el público. Eso no quiere decir que no haya gente que sepa apreciar nuestra música, que por supuesto la hay. Pero con el grueso del público tenemos la sensación de que, muchas veces, no entienden al 100% nuestra música.
(Aitor): Somos conscientes de que no encajamos con ningún patrón exacto y de que estamos quizá entre varios terrenos musicales, lo cual te deja quizá un tanto en tierra de nadie. Más aún en un país como España, donde siempre parece que lo que prima son estilos más genéricos, y donde parece haber poco hueco para la experimentación musical, incluso aunque esta fuera sutil. A pesar de todo ello, no dejaremos de ser fieles a lo nuestro, que es lo que más nos llena hacer.
(Vaan): Total y absolutamente fuera de lugar dentro de la escena, pero también con una fuerte identidad. Buscamos que la gente nos escuche y diga «son Unexpectance». Aunque tenemos influencias, no queremos ser una banda que recuerde a «x», esto lo llevamos muy grabado en nuestros estilos a la hora de componer y evolucionar como músicos. Buscamos nuestro propio sonido y nuestro sello de identidad, que, a mi parecer, es la manera de sentirte más realizado a la hora de crear y, sobre todo, de explorar y conocer tus propios límites como artista y persona.
Tocando en directo, ¿notáis diferencias claras entre cómo reacciona el público en España y cómo lo hace fuera? ¿En qué se manifiestan esas diferencias?
(Nacho): La música, de forma general, no es especialmente apreciada en España. Se valora mucho más en otros países. Prueba de ello es la poca afluencia de giras a nivel estatal, por falta de público. Mientras en otros países ser músico es un arte bien valorado, aquí se ve como una pérdida de tiempo o algo banal.
(Vaan): ¡Por supuesto! Solo hay que irse a cualquier otro país europeo donde hasta un público de 20 personas la lía parda con una banda que no conoce nadie. Aunque ahora mismo tenemos un panorama muy bueno de artistas en la escena de España, sobre todo en la moderna, la gente es mucho más cerrada musicalmente que en otros países del mundo. Al menos últimamente España está cogiendo fuerza y estamos empezando a tener algo más de cabida en la escena internacional, en lo que al metal y derivados se refiere, así que parece que se divisa un futuro mejor.
Si tuvierais que señalar un concierto realmente importante para la historia de Unexpectance —no necesariamente el más grande—, ¿cuál sería y por qué marcó un antes y un después?
(Nacho): Sin lugar a duda, el festival Unirock. Nos trataron muy bien y la experiencia fue maravillosa. El público, los medios, el trato, la organización… nos marcaron para siempre.
¿Qué parte de la vida en conciertos y giras casi nunca aparece en fotos, vídeos o redes, pero para vosotros es la experiencia más real de la banda?
(Nacho): Lo que pasa en el backstage, que es la parte más humana y menos vista de una banda. Donde se establecen y refuerzan lazos entre los del grupo y con otras personas de otras bandas, nervios, risas y un sinfín de anécdotas que son las que luego recordamos más respecto a tocar en sí.
(Vaan): Como bien dice Nacho, lo que pasa en el backstage. Además, los viajes y las conversaciones entre nosotros y con otras bandas, no tienen precio. Al final es lo que más te humaniza de la experiencia, ver que en el fondo, todos estamos en la misma situación y nos lo pasamos realmente bien ahí arriba.
Si alguien pudiera hacer un reportaje fotográfico totalmente honesto sobre Unexpectance, sin poses ni artificios, ¿qué momento os gustaría que capturara?
(Nacho): Quizá los momentos más humanos fuera del escenario. Habla mucho de cómo somos.
(Aitor): Las risas que solemos echarnos juntos. Afrontamos con humor la vida dentro de lo posible, y esos momentos compartidos son lo mejor de esta banda.
(Vaan): ¡Todo! Unexpectance entre bambalinas es una mezcla de puro colegueo, brainstorming y un ambiente libre donde compartimos ideas y debatimos sobre cualquier tema, ya sea qué función tenemos en este mundo -tal vez para nuevo contenido- o a ver cuánto aguantamos debajo del agua sin respirar, en nuestra línea.
Para cerrar, si pudierais dejar a nuestros lectores no un consejo ni un mensaje típico, sino una sensación o estado interno asociado a vuestra música, ¿cuál sería?
(Nacho): Emoción
(Vaan): Emoción, sentimiento y profundidad.
Entrevista: Andrei Lukovnikov
















