Siempre Tigre: «Nos sentimos en una cárcel de oro, pero seguimos rugiendo»

Siempre Tigre nació como un nombre, casi como una intuición, y hoy ya es un cartel con fechas en Madrid y Alicante, un tigre lanzando rayos y un EP que funciona como carta de presentación de una identidad en construcción. En poco tiempo, el proyecto ha pasado de las demos en el local a un universo visual y sonoro que combina energía frenética, vulnerabilidad y una clara voluntad de riesgo.
Su primer lanzamiento no es solo una colección de canciones, sino un mapa emocional atravesado por arquetipos, contradicciones y decisiones conscientes: dejar fuera lo «normal», jugar con lo inesperado, tensar los límites entre el estudio y el directo. En esta conversación, la banda reflexiona sobre la industria, la máscara y el momento en que decidieron quitársela, la influencia de una historia real en una balada y la posibilidad —no tan lejana— de tener a la inteligencia artificial como técnico de luces.
El resultado es un retrato honesto de un grupo que se mueve entre la acción y la introspección, entre el color del «Spider-verse» y la inquietud de un país convertido en personaje. Así suena —y así piensa— Siempre Tigre.
Si pudieran entregar a sus «yo» más jóvenes — a los que por primera vez imaginaron el nombre Siempre Tigre — un objeto traído del futuro, ¿qué sería y por qué именно ese objeto podría convertirse en el inicio de una conversación sobre la chispa que los puso en movimiento?
En este punto sería el cartel de presentación del EP, con las fechas de Madrid y Alicante, y el dibujo del tigre rugiendo rayos. Sería un buen momento para decir: «¿véis cómo el nombre queda bien en un cartel?
Su primer EP reúne estados emocionales muy distintos. Si lo dividieran en cinco arquetipos humanos, no musicales sino vitales, ¿cuáles serían y qué parte de ustedes habita en cada uno?
Estos serían… el explorador, el mago, el rebelde, el amate y el bufón. Creo que hay un poco de cada uno de ellos en nosotros y, por tanto, en los temas del EP. Hemos intentado reflejar a través tanto de la música como de las letras todo ese torbellino de emociones y sensaciones, a veces contradictorias, que pueden recorrernos el cuerpo en un instante.
¿Existe alguna canción o decisión artística que hayan dejado fuera deliberadamente porque era «demasiado» — demasiado honesta, demasiado caótica, demasiado distinta a lo que esperaban de ustedes—? ¿Qué revelaba ese material que aún no estaban listos para mostrar?
Quizá, de las demos que teníamos para el EP, se quedaron fuera las canciones que eran demasiado normales o que arriesgaban poco. Hemos querido explorar y componer de diferentes maneras, tanto en el local como en el estudio, produciendo los temas. Creemos que era una manera interesante de combinar lo mejor de cada entorno.
Si España no fuera un país sino un personaje dentro de su próximo disco, ¿qué temperamento tendría, cómo se movería y de qué manera sonaría su voz dentro de sus canciones?
Uf, en estos momentos creo que sería un personaje intranquilo, perturbado, inquieto. Algo en su interior le molestaría sin llegar a saber muy bien qué es. Caminaría desesperado por calles laberínticas intentando encontrar una salida sin éxito.
¿Recuerdan la última vez que rompieron intencionalmente la estructura de una canción —ritmo, armonía o letra— solo para ver qué ocurría entre ustedes como grupo? ¿Qué aprendieron de ese pequeño acto de desobediencia creativa?
Hubo un momento muy divertido en el que, produciendo ‘Para no volver a hablarte’, decidimos probar ritmos hardcore de metal en los estribillos, que no pegaban nada en una balada. La verdad es que no era una idea que considerásemos seriamente, pero solo por verle la cara a Josemi (el cantante) al enseñarle la demo, ya mereció la pena.
Si Siempre Tigre se convirtiera en un cortometraje de animación, ¿qué género elegirían y qué historia contaría sobre ustedes que aún no ha sido dicha en entrevistas ni en canciones?
Creo que elegiríamos acción, con una animación similar a la de las películas del ‘Spider-verse’ de Sony. El frenetismo, el color, la sensación de «si pestañeas te lo pierdes» es algo que nos pega mucho. Sobre la historia… sería el making of del videoclip de «Otro Big Bang».
Si pudieran sentar a la mesa a un elemento de la industria musical actual —los algoritmos, la cultura del scroll infinito, la obsesión por la inmediatez— para mantener una conversación honesta, ¿qué le preguntarían y qué límites le pondrían para proteger su identidad artística?
Le diríamos que la visibilidad que ofrece está muy bien, pero que hace tiempo que nos sentimos en una especie de cárcel de oro. Nos asfixia más que nos ayuda, pero al mismo tiempo no podemos salir de ella porque parece que es el lugar donde han de crecer los artistas, engordando sus números, buscando mil maneras nuevas de destacar y perdiéndose en el proceso.
¿Cuál ha sido la influencia más inesperada y no musical que haya transformado la dirección de una canción suya —un lugar, una conversación, un recuerdo, un olor— y cómo se filtró en el sonido final?
‘Para no volver a hablarte’ tiene una historia real, un corazón roto en vías de recuperación. Conocer esa historia hizo que abordásemos la canción con una sensibilidad mayor.
Si crearan una versión de Siempre Tigre asistida por inteligencia artificial, no como sustituto sino como un integrante adicional del grupo, ¿qué papel tendría y qué línea roja le prohibirían cruzar?
¡Sería nuestro técnico de sonido y de luces!
¿Cuál fue la reacción más inesperada —positiva o incómoda— que recibieron de un oyente y que los obligó a replantearse su forma de comunicarse con el público?
Presentando nuestro EP en Madrid, había un grupo de personas en el público que querían subir al escenario a quitarnos los pasamontañas. Al ver la inquietud, lanzamos una encuesta al público y ganó la opción de quitárnoslos, así que acabamos el concierto a cara descubierta.
Piensen en un momento detrás del escenario, antes o después de un concierto, que nunca apareció en fotos ni en redes sociales pero que, para ustedes, explica mejor que cualquier imagen quién es Siempre Tigre. ¿Qué ocurrió en ese instante?
Hubo un concierto en que la técnico de sonido se acercó al camerino después del concierto para decirnos que le había flipado. Eso nos motivó muchísimo!
Si su música pudiera convertirse en la personalidad de alguien que creció escuchándolos, ¿cómo imaginan a esa persona a los cuarenta años y qué rasgos de carácter llevaría como herencia invisible de sus canciones?
¡Sería una buena persona! Sería alguien que disfruta de sus amigos, de vivir el momento y que se entrega al amor sin dudarlo.
Para terminar: si sus oyentes pudieran ponerse su música como un traje espacial y viajar hacia su propio futuro, ¿qué les gustaría que descubrieran allí sobre sí mismos gracias a haber compartido este comienzo con ustedes?
Que todo va a salir bien y que nada es tan importante como a veces pensamos.
Entrevista: Andrei Lukovnikov
















