Sara Zozaya entrevista: attä, proceso creativo, minimalismo y su visión sobre la música con IA | FOTKAI

Sara Zozaya

Sara Zozaya: «Estar en las nubes, cada una como pueda»

Sara Zozaya entrevista: attä, proceso creativo, minimalismo y su visión sobre la música con IA | FOTKAI

La música de Sara Zozaya no busca imponerse: aparece lentamente, como una atmósfera que se instala en la habitación antes de que alguien pregunte qué está sonando. Desde Euskal Herria, la artista ha construido un universo sonoro delicado y profundamente intuitivo, donde el minimalismo, la introspección y una sensibilidad casi onírica conviven con una búsqueda constante de nuevas formas de expresión.

En sus canciones —a veces en euskera, a veces en inglés o castellano— la palabra convive con el silencio, y la emoción se filtra a través de texturas sutiles y espacios abiertos. Su último trabajo, attä, ha reforzado esa dimensión íntima y contemplativa de su música: un territorio donde lo pequeño adquiere peso y donde escuchar también puede ser una forma de pausa.

Hablamos con Sara sobre su proceso creativo, la evolución de su identidad artística, la relación con el público, los ritmos de la industria musical y su mirada crítica hacia fenómenos como la música generada por inteligencia artificial. El resultado es una conversación sincera sobre la creación, el tiempo y la necesidad de encontrar un lugar propio dentro del ruido del mundo.


Imagina que tu música no se presenta a sí misma, sino que aparece en una habitación ya empezada. ¿Qué atmósfera crees que deja a su paso antes de que alguien pregunte quién está sonando?

Creo que conecta bastante con el mundo onírico. Me han contado que hay personas que se duermen escuchando ‘attä’ y es algo que me hace feliz.


A menudo hablas de tus canciones como de espacios casi meditativos. ¿Hay un momento en el proceso creativo en el que una canción deja de pertenecerte y empieza a imponerte sus propias reglas?

Suele ocurrir siempre. Suelo encarar la creación desde la no rigidez y de una manera muy intuitiva. Hay veces que tengo que quitar capas que sé que no van por mucho que quiera.


En tus últimos trabajos se percibe una atracción clara por lo minimalista y lo oscuro. ¿Cómo distingues cuándo un experimento sonoro es una búsqueda honesta y cuándo es solo una desviación pasajera?

Suelo trabajar con mucho tiempo. Y si perdura en el tiempo, no es un experimento (únicamente). Si en el camino se desvanece, ya fue.


¿Recuerdas alguna grabación en la que un error técnico, una imperfección o un accidente haya terminado definiendo el corazón emocional del tema?

Totalmente y un pequeño drama para mi es que tengo mucha demotitis. No puedo despegarme de la demo (que suele estar llena de imperfecciones) y en el estudio suelo intentar llegar ahí y es imposible.


España es un territorio musicalmente muy cargado de memoria y contrastes. ¿Sientes que ese contexto cultural se filtra en tu música incluso cuando no es explícito? ¿Hay algún sonido «español» que todavía no te hayas atrevido a explorar?

Creo que hay mucha cultura de otros territorios del estado que todavía me falta por conocer, por aprender. Y lo que sí, desde mi contexto y mi entorno en Euskal Herria plasmo lo que tengo dentro y te puedo decir que desde pequeña me he nutrido de artistas de muy diferentes estilos, pero con una carga simbólica grande.


Si miras hacia atrás, desde tus primeros lanzamientos hasta ahora, ¿qué parte de ti ha tenido que desaparecer para que la Sara artística actual pudiera existir?

La que ya no soy desaparece. Igual que en la otra pregunta, el tiempo hace su trabajo, también conmigo y es algo que me hace crecer en todos los sentidos.


Has cantado en euskera, inglés y castellano. Si tu música pudiera hablar un solo idioma que no fuera ninguno de ellos, ¿cuál sería y por qué?

Cada vez estoy más cerca de la música instrumental, creo que la palabra tiene un poder increíble pero diferente a la música en su esencia. La palabra puede herir depende del sentido que cada uno le de, la música es muy difícil que pueda llegar a hacer daño.


¿Ha habido alguna reacción inesperada de un oyente —en un concierto, un mensaje privado, una conversación casual— que haya cambiado por completo tu percepción de una canción?

Sí, ocurre mucho. Lo que yo pienso que estoy diciendo es otra cosa para la persona que escucha. Y es algo que me encanta la verdad. En parte porque siento que puedo compartirme más honestamente al haber al otro lado una subjetividad tan grande.


En una industria obsesionada con la velocidad y la visibilidad constante, tú pareces trabajar desde otro tempo. ¿Crees que crear música lentamente puede ser una forma de resistencia?

Creo en que hay una forma para cada artista y nunca habrá una hoja de ruta ‘correcta’. Eso es algo que nos venden. Pero la cuestión es ubicarte bien para que tu valor tenga un sentido. Y algunos artistas tendrán un público amplio, otras seremos más pequeñas y está bien si podemos existir y seguir transmitiendo.


Si cada una de tus canciones fuera una puerta, ¿cuál te llevó al lugar interior más inesperado y qué descubriste allí sobre ti misma?

Me gusta la pregunta y se me hace complicada a la vez :) Hay veces que las canciones me brotan de inicio a fin. Y pasa tan poquito que cuando ocurre es mágico. (‘Misty’ por ejemplo).


Muchas veces vemos solo el escenario, pero no lo que ocurre antes o después. ¿Existe una fotografía de backstage o de un concierto que nunca se haya publicado y que, sin embargo, resuma mejor que ninguna otra lo que significa tocar en directo para ti?

Claro. Creo que lo peor de estar haciendo esto es que en vez de tocar y ya tenemos que hacer otros mil cosas para después poder estar 40 minutos haciendo lo que realmente es nuestra cosa. Cansa pero a la vez esos 40 minutos merecen la pena o algo, porque aquí seguimos.


Si tu personalidad creativa tuviera que definirse con tres palabras que aparentemente no encajan entre sí, ¿cuáles serían y cómo conviven esas contradicciones en tu día a día?

Dispersa, seria, presente.


En los últimos años la música creada con inteligencia artificial ha pasado de ser una curiosidad a una presencia real. ¿Te genera inquietud, curiosidad o indiferencia, y dónde sitúas el límite entre herramienta y amenaza creativa?

No me interesa. No me siento atraída ni por la noticia ni por esas creaciones. He visto como se utiliza como herramienta y está bien, pero también he visto como esta infinidad de posibilidades hace que todo suene igual y que haya una desesperanza frente al vacío de lo que suena.


Para cerrar, gracias por compartir tu universo con nosotros. Si pudieras dejar a quienes nos leen un deseo que no fuera una frase bonita ni un consejo directo, sino una sensación —algo que se parezca a lo que se siente al escuchar tu música—, ¿cuál sería?

Estar en las nubes, cada una como pueda y sin pasarse que luego el golpe es grande :) Gracias!

Entrevista: Andrei Lukovnikov

Foto: Iker Gozategi

ENTREVISTAS