Kirnbauer: encontrar paz en la incertidumbre

Hay artistas que construyen una estética. Y hay artistas que, casi sin proponérselo, construyen un refugio. Kirnbauer pertenece a esa segunda categoría: su música no impone respuestas, sino que abre espacios donde la duda, la vulnerabilidad y el movimiento constante pueden coexistir.
Desde sus primeros shows en vivo hasta su más reciente single «No sé», su evolución no ha sido una línea recta, sino una tormenta que aprendió a quedarse. En esta conversación habla de reconstruirse desde cero, de aprender a escucharse por encima del ruido externo y de aceptar que, a veces, no saber también es una forma de paz.
Si tu trayectoria musical fuera un mapa secreto, ¿qué símbolo marcaría el momento exacto en el que comprendiste que la música ya no era una opción, sino un destino inevitable?
Un punto sin retorno. Mi primer show en vivo y sentir por primera vez la energía de las personas cantandome de regreso mis propias canciones. Se me pone la piel chinita cada vez que lo recuerdo.
Cuando empiezas una canción, ¿en qué punto te das cuenta de que ya no pertenece a la idea original y se ha convertido en algo autónomo, casi independiente de ti? ¿Recuerdas un caso concreto?
Me doy cuenta cuando la canción empieza a pedirme cosas que no tenía planeadas. Cuando la letra cambia sola o el mood se oscurece sin que yo lo haya decidido racionalmente. Me pasó con «Siento Lento»: empezó más inocente y terminó siendo mucho más vulnerable de lo que quería admitir.
Si tu evolución sonora fuera un fenómeno natural —de tus primeros lanzamientos hasta los más recientes—, ¿qué fenómeno sería y qué cambio interno representa para ti?
Sería como una tormenta que aprendió a quedarse. Verlo como desde afuera, sin intentar frenarlo.
Tu nuevo single «No sé» tiene una energía muy particular, casi como una conversación interna puesta en música. ¿Qué parte de la canción es totalmente autobiográfica y qué parte es una ficción consciente que decidiste construir?
En «No sé» casi todo parte de algo real: esa conversación interna que no te deja dormir. Es una canción de cuna, para cuando te sientes perdida pero te quieres decir que está bien. Encontrar paz en la incertidumbre.
Escribes desde experiencias personales, pero también proteges tu intimidad. ¿Cómo decides qué emociones se convierten en canción y cuáles deben quedarse solo contigo?
Me pasa que inconscientemente no escribo de las cosas que todavía no entiendo, que aún estoy procesando, que están atoradas. Y naturalmente eso no lo comparto (por el momento)
¿Hubo alguna herramienta, técnica o descubrimiento tecnológico que cambiara radicalmente tu forma de producir o componer? Algo que te hizo pensar: «Nunca volveré a trabajar igual».
Aprender a usar Logic y Live. Así como explorar bibliotecas de sonidos y samples. Saber que no todas las canciones tienen que salir de una guitarra. Claro que los procesos son muy diferentes y aún utilizo ambos métodos dependiendo del mood.
Imagina que compones un soundtrack para los caminos nocturnos de España —no para una postal turística, sino para trayectos secretos entre ciudades, playas y carreteras desiertas—. ¿Qué tres sonidos (no necesariamente musicales) incluirías y por qué?
El sonido de los árboles moviéndose con el viento, el motor de un coche viejo y pasos sobre grava. Me gusta lo que suena a movimiento, lo que está entre llegar e irse.
Si miras a la persona que eras en 2019 y a la que eres ahora, ¿qué cambio interno te sorprende más, incluso a ti misma, más allá del sonido o la estética?
A escucharme más a mi misma que a «los expertos» jajaj.
La industria cambia rápido: algoritmos, formatos, redes. ¿Qué parte de esta transformación te ha liberado como artista y qué parte sientes que limita la profundidad de la música?
El saber que todos estamos en la misma es reconfortante. Pero lo masivo, exponencial, rápido, me abruma. Creo que hay más oferta que demanda en todos los sentidos. Todos quieren vender, ser escuchados, conectar, pero nadie está abierto a recibir, explorar, soltar lo que ya conoce. Estamos saturados.
Cuéntanos algo que casi nadie sepa sobre Kirnbauer: un momento, una crisis o una decisión silenciosa que cambió el rumbo del proyecto.
Hubo un par de años que no sabía a dónde ir como persona. Tuve que parar y reconstruir casi desde 0. Aún estoy reconstruyendo.
Si tuvieras presupuesto ilimitado y total libertad creativa, ¿qué harías en un álbum experimental que jamás te permitirías en un lanzamiento convencional?
Haría un álbum cinematográfico, con interludios largos y piezas que no piensen en playlists. Algo que se escuche de principio a fin, sin prisa. O una revista audiovisual.
¿Recuerdas una reacción de un fan que reinterpretara tu música de una manera completamente distinta a la que tú imaginaste, al punto de hacerte replantear el significado de una canción?
Una vez alguien me dijo que una canción mía le ayudó a cerrar un duelo, cuando yo la había escrito desde el enamoramiento. Me hizo entender que la música trata sobre la persona que la escucha no de quien la escribe. Me impactó para siempre y para bien.
Cuando miras fotos del backstage, giras o conciertos, ¿qué imagen pondrías en cámara lenta con tu propia música de fondo para explicar quién eres como artista sin decir una sola palabra?
Yo caminando en in-out del backstage como si olvidara algo. mientras afuera ya se escucha al público llegando jaja.
Para cerrar: si pudieras enviar un mensaje en una botella a tu versión de dentro de diez años, ¿qué le dirías y qué le pedirías que no olvide nunca?
Le diría que se escuche siempre primero a ella misma al inicio y final de cada canción. Que escriba sin pena y que siempre hay lugar para conectar, aunque no se sienta de inicio o sea obvio. Compartir más sin juzgarme a mí misma.
Entrevista: Andrei Lukovnikov
















