Eira: explorar la música como un mundo propio

Desde Lleida, Eira ha construido un universo sonoro que va más allá de los simples lanzamientos. Su música no solo se escucha: se siente, se habita, se vive. Con su más reciente sencillo Esperar aquí, el artista nos invita a detenernos un instante, no para frenar, sino para aceptar el momento tal como es.
Para Eira, cada proyecto es un recorrido, un espacio donde el sonido se adapta a sus cambios internos y donde los silencios y los gestos sutiles son tan importantes como las notas mismas. En esta entrevista, nos adentramos en su proceso creativo, su filosofía frente a la música y su mirada personal sobre la evolución del sonido y del propio artista.
Aquí, el compositor comparte con sinceridad cómo se construye su mundo musical, cómo convive con la espontaneidad y la imperfección, y qué significa para él conectar con quienes escuchan su obra.
Si miramos tu proyecto como un recorrido largo y no como un conjunto de lanzamientos, ¿en qué momento sentiste que era el momento de hablar en primera persona, sin intermediarios entre tú y la música?
Siempre he hablado en primera persona, o al menos como si lo hiciera. Normalmente la gente me dice que se nota que hablo desde mis sensaciones y desde mí mismo, que entro mucho en ese terreno. Supongo que simplemente dejé de poner filtros y empecé a confiar más en esa forma de contar las cosas tal como las vivo.
Trabajas con la música no solo como compositor, sino también haciéndote cargo de todo el proceso. ¿Qué te da libertad este control total y qué, por el contrario, a veces se convierte en el peso más pesado?
Me da tranquilidad saber que todo pasa por el mismo criterio. Puedo seguir una idea hasta el final sin tener que negociar demasiado. Lo difícil es que no hay distancia: si algo no funciona, lo enfrentas solo.
El 14 de enero salió Esperar aquí. El título parece invitar a una pausa. ¿Es más sobre un estado, un lugar, o sobre un momento de la vida que simplemente había que capturar ahora?
El título habla más de aceptar un momento que de detenerse. De quedarse donde estás sin pensar todo el rato en lo que viene después. Era un estado muy concreto y tenía sentido ponerle nombre ahora.
Cuando miras tus distintos períodos de trabajo con la música, ¿qué cambia más rápido: el sonido o tú mismo? Y, ¿cómo sabes que un cambio es genuino y no solo una reacción al ruido exterior?
Creo que cambio yo antes que el sonido. La música va detrás, adaptándose. Me guío mucho por sensaciones: cuando algo me flipa, la cabeza y el corazón ya saben cómo actuar. Cuando un cambio no es real, se nota rápido porque no dura o empieza a incomodarme.
Da la sensación de que tu música no tiene prisa, como si permitiera al oyente estar dentro de ella. ¿Es un gesto artístico consciente o tu ritmo natural como persona?
En realidad es casi lo contrario. Siempre tengo prisa por componer, no me gusta dejar las canciones demasiado tiempo reposando. Prefiero trabajar desde el impulso, cuando algo está vivo, antes de que se enfríe o empiece a pensarlo demasiado.
Vienes de un lugar donde el silencio, el espacio y el lenguaje se sienten de manera muy física. ¿Cómo sigue sonando ese entorno en tu música, incluso si no se puede reconocer directamente?
Mi entorno sigue muy presente en mi música, pero no me gusta ser explícito. Hay cierta corriente que dice que es «más guay» ser directo y poner todo sobre la mesa, pero a mí no me interesa. Prefiero dejarlo caer.
¿En qué momento te diste cuenta de que era importante no solo componer música, sino construir un mundo completo a su alrededor —con atmósfera, silencios, cosas no dichas? ¿Fue un detonante concreto o un proceso gradual?
No hubo un momento concreto. Simplemente dejé de pensar solo en canciones sueltas y empecé a fijarme en todo lo que las rodeaba. Ahí entendí que ese «mundo» también formaba parte del proyecto.
¿Alguna vez has decidido conscientemente dejar de lado ideas que «funcionaban», pero que no coincidían con tu sensación interna de verdad? En esos momentos, ¿qué suele ganar: la intuición o la disciplina?
No suelo pensar las cosas en términos de «esto sí me representa» o «esto no». Todo lo que hago soy yo en ese momento. No soy especialmente fiel a una sola manera de ser, y tampoco lo vivo como un problema. La música cambia conmigo.
¿Cómo ves el hecho de que hoy la música se consume cada vez más en fragmentos, fuera de contexto? ¿Prefieres pensar en una pista como un gesto independiente o como parte de una conversación más larga?
La verdad es que me da bastante igual cómo se consuma. Si 19 segundos sirven para que a alguien le pique la curiosidad y vaya a escuchar la canción entera, está bien. Lo veo un poco como cuando vas por la calle y hueles una colonia que te llama la atención y te quedas pensando cuál será.
¿Tienes alguna historia con oyentes en vivo —no necesariamente impactante o espectacular, sino tranquila, casi casual— que de repente te recordó por qué haces esto?
Nada significante en particular. Lo único es que la gente que realmente disfruta lo que hago suele entender bien el mensaje y mi mundo y eso es bonito.
Si imaginamos que tus trabajos anteriores son diferentes habitaciones de una misma casa, ¿qué habitación representa Esperar aquí? ¿Y cuál de estas habitaciones aún está cerrada?
Esperar aquí sería una habitación sencilla, casi vacía, donde uno puede quedarse sin hacer nada. La que sigue cerrada es la que todavía no sé cómo va a sonar.
Has pasado muchos años dentro de la música. ¿Cuál ha sido la mayor idea equivocada en la que creíste al principio de tu camino, y de la que ahora queda muy poco?
Supongo que la mayor idea equivocada fue tratar mi música como si fuera una especie de obra maestra. Con el tiempo aprendí a devolverle ese punto de espontaneidad, de error, que la hace viva. Esa es mi visión: al final tiene que ver con cómo es uno. No busco la perfección y no la necesito.
Por último, si pudieras dejar a nuestros lectores no un consejo ni un deseo, sino una pregunta que deberían hacerse al escuchar tu música, ¿cuál sería?
¿Porque no lo escuché antes?
Entrevista por: Andrey Lukovnikov
















