Mind Traveller: sanar heridas, renacer desde las ruinas y volver a creer en la música

Después de años de silencio, cambios internos y un necesario proceso de maduración, Mind Traveller ha regresado con una fuerza renovada. La banda española retoma su camino desde un lugar muy distinto al de sus inicios: más consciente, más honesto y profundamente conectado con sus propias vivencias. Su nuevo material no solo marca una continuidad sonora dentro del metalcore, sino también un punto de inflexión emocional y vital.
El renacimiento de Mind Traveller no responde a una estrategia ni a una nostalgia forzada. Es el resultado de sanar conflictos, asumir errores y volver a encontrarse con aquello que siempre les movió: crear música desde la verdad. Sus nuevas canciones hablan de heridas reales, de resiliencia, de miedo y de esperanza, y conectan con una audiencia que encuentra en ellas algo más que entretenimiento.
En esta entrevista, la banda reflexiona sin filtros sobre su pasado, su presente y sus dudas de futuro. Hablan de pausa y madurez, de mensajes que se sienten más que se explican, de la energía de los escenarios, del peso emocional de festivales como Resurrection Fest y de la importancia de seguir adelante incluso cuando las metas parecen lejanas.
A lo largo de vuestra trayectoria habéis pasado por el nacimiento, los logros, una pausa y un renacimiento. Si imaginamos a Mind Traveller como un organismo vivo, ¿qué conflicto interno o contradicción estuvisteis «sanando» durante el período de pausa y cómo se refleja eso en la música que creáis ahora?
El tiempo de pausa fue necesario para sanar viejas heridas, enfrentamientos y malas decisiones conjuntas de los antiguos miembros. Con los años, todo eso fue curando y adquirimos la madurez suficiente para volver a lo que nos apasiona: crear música. Durante este tiempo, los tres miembros originales decidimos retomar lo que un día simplemente se tomó un descanso.
Vuestro sonido combina la agresividad del metalcore con una profunda carga emocional. ¿Existe dentro de la banda una idea o una metáfora filosófica que intentéis transmitir no con palabras, sino a través de la dinámica y la estructura de la música?
Consideramos que la música y el mensaje de la letra van estrechamente ligados; no se pueden transmitir por separado. Ambos deben ir de la mano y transportarte a las sensaciones que se quieren expresar. Creemos que tenemos mensajes muy potentes, ya que actualmente las letras hablan de vivencias reales de la propia banda y de cómo hemos conseguido salir adelante a pesar de los problemas.
Rebirth no es solo el título de una nueva canción, sino posiblemente el reflejo de un proceso interno. Si el «renacimiento» de Mind Traveller fuera un género cinematográfico (no musical), ¿cuál sería y por qué?
Thriller psicológico, sin duda.
Al crear vuestras nuevas canciones tras el regreso, ¿hubo momentos en los que ideas musicales antiguas de la época de Eradication / All the Signs volvieron a aparecer, pero transformadas? ¿Cómo decidís qué conservar del pasado y qué dejar ir para siempre?
Generalmente no miramos atrás cuando creamos nuevas canciones; nos dejamos llevar por lo que el cuerpo nos pide en ese momento, siempre siendo conscientes de nuestra línea sonora. Aun así, hay canciones actuales que nacieron en la época de All the Signs y que han terminado de tomar forma hoy en día. Hay que dejar ir lo que ya no te nace o no te apetece hacer; debes ser feliz con lo que tocas y disfrutar tu propia música. Es una filosofía inquebrantable para nosotros.
El metalcore suele asociarse a una energía muy concreta. En España ya teníais escena, festivales y público, pero ¿cómo ha influido el entorno cultural español en vuestro sentido del ritmo, la melodía o las letras? ¿Hay imágenes o símbolos españoles que os gustaría incorporar en futuras canciones?
No nos guiamos necesariamente por nuestro país o raíces a la hora de crear canciones o definir nuestra estética, ya que tratamos temas mucho más profundos. Nos vemos influenciados por lo que escuchamos y nos apasiona, tanto individual como colectivamente. Aun así, nunca se puede descartar que en un futuro, si nos nace, hagamos referencias a nuestro país o cultura; siempre estamos dispuestos a dejarnos llevar por lo que el cuerpo nos pida.
Contadnos la reacción más extraña o inesperada que habéis recibido de un fan, aquella que cambió radicalmente vuestra forma de entender para quién hacéis música.
Cuando no una, sino varias personas nos cuentan que escuchan una canción y se sienten identificadas con una letra o una melodía que les conecta con recuerdos o les ayuda a erradicar traumas, nos hace especial ilusión. También nos damos cuenta de que la música es algo más que entretenimiento para muchos oyentes. Cuando entendimos que nuestras letras no solo se escuchan, sino que se comprenden y se comparten, fue cuando realmente nos dimos cuenta de la fortaleza de nuestro mensaje y de por qué debemos seguir haciendo las cosas como las hacemos actualmente.
Si Mind Traveller tuviera la oportunidad de grabar un dueto con un artista externo al metal, ¿quién sería y qué creéis que podría surgir de esa colaboración?
Nos encanta la música en todas sus vertientes, así que jamás nos cerraríamos a una colaboración fuera de lo común para una banda de nuestro género. Nunca nos lo hemos planteado seriamente, pero la verdad es que podría ser algo muy curioso de experimentar en un futuro.
Desde vuestro renacimiento, la formación ha cambiado: músicos nuevos y veteranos conviven en un mismo sonido. ¿Qué contradicciones o sinergias inesperadas han surgido de esta mezcla generacional creativa?
Estamos los tres miembros fundadores, Samuel, Marcos y David, que supimos entender desde el primer momento qué queríamos hacer y hacia dónde queríamos ir. Ademir llegó con más de 25 años de experiencia a la batería y nos aportó aún más conocimiento, mientras que Pablo y Raúl trajeron frescura y energía al ser mucho más jóvenes. Siempre surgen diferencias cuando hay tantas diferencias de edad, pero cuando encuentras el camino, la música fluye y todos miramos hacia el mismo lugar.
El metalcore suele trabajar con conceptos de lucha interna y liberación. Si imaginamos a Mind Traveller como un método de autoconocimiento, ¿cuál es la pregunta más difícil que os hacéis a vosotros mismos y que todavía no tiene una respuesta definitiva?
Seríamos algo así como la rueda de la vida: evaluar todas las áreas, ver en qué fallamos y cómo seguir avanzando con lo aprendido de los errores, potenciando todo lo bueno. La pregunta que nos hacemos es si lograremos llegar tan alto como banda como lo hacen nuestras emociones a la hora de interpretar nuestra música. Queremos comernos el mundo, pero siempre existe ese pequeño miedo a no alcanzar las metas. Por eso hay que luchar a diario y valorar todo lo aprendido por el camino.
Habéis trabajado en vuestro país, en estudios y escenarios de España. Si pudierais realizar un performance musical experimental en un contexto completamente distinto —por ejemplo, entre ruinas antiguas, bajo el agua o en una nave industrial vacía—, ¿cuál elegiríais y cómo cambiaría la energía de vuestra música?
Quizás un escenario que nos encantaría serían unas ruinas, con una canción optimista sonando. Parece contradictorio, pero el mensaje es muy potente: las ruinas de tu vida no deben hacerte caer, sino gritar que aún puedes conseguir lo que te propongas. Precisamente en nuestro último single lanzamos un mensaje muy claro en esa dirección.
¿Cuál ha sido la emoción más inesperada que habéis sentido durante una grabación o un concierto (más allá de la agresividad, la alegría o el miedo)? ¿Y cómo se manifestó de forma oculta en las decisiones musicales de una canción?
Tocar en un festival como el Resurrection Fest ha sido, sin duda, una de las experiencias más inesperadas para nosotros y, además, inspiró en gran parte nuestro último single. Ya lo teníamos proyectado, pero ganó una energía extra en los arreglos, las voces y las letras. Fue un momento muy dulce para la banda que nos llenó de energía tras unos meses algo complicados, los cuales también dieron como resultado canciones menos positivas, pero con mensajes muy potentes como Gaslight o Fracture.
Si imaginamos el acompañamiento visual de vuestra música al estilo de FOTKAI (un reportaje fotográfico sin poses, solo momentos reales), ¿qué tres instantes del escenario o del ensayo os gustaría que fueran capturados exactamente así?
El momento justo antes de salir al escenario, todos hablando y abrazándonos, con los nervios a flor de piel; el instante en el que completamos una canción por primera vez en un ensayo y explotamos de alegría; y, por último, nuestras reacciones cuando vemos a un medio hablar positivamente de nuestro trabajo, comentando entre nosotros impresiones y emociones.
Gracias por esta entrevista. Y para terminar: si pudierais dirigiros con una sola frase no a los fans, sino a la próxima generación de músicos que están empezando su camino, ¿qué les desearíais o qué les aconsejaríais aprender ante todo?
Tener resiliencia, no dejar que lo negativo te invada y, cuando lo haga, sacarlo en una canción. No rendirte jamás y no obsesionarte con si llegarás o no a tus metas, sino valorar todo lo que aprendes por el camino hasta alcanzarlas.
Entrevista por: Andrey Lukovnikov
















