LINZE: entrevista sobre Interferencias, la nueva ola del rock español y su evolución | FOTKAI

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LINZE: «No se trata de popularidad, sino de ese momento en el que todo encaja»

LINZE: entrevista sobre Interferencias, la nueva ola del rock español y su evolución | FOTKAI

LINZE es una de esas bandas cuyo recorrido no se explica únicamente a través de números o titulares llamativos. Su historia se construye a base de cientos de conciertos por toda España, de una evolución constante y de una relación muy directa con el contexto social y generacional que los rodea.

Con Interferencias, el grupo dio un paso decisivo hacia un sonido más abierto y experimental, alejándose de etiquetas rígidas para explorar nuevas influencias, procesos creativos y formas de entender el rock en un mundo en transformación. La introspección, el cambio social y la observación crítica del presente atraviesan sus canciones de forma natural.

En esta entrevista, LINZE habla con honestidad sobre la comunión con el público, el crecimiento personal y artístico, las dinámicas internas del estudio, la incertidumbre de toda una generación y esos momentos cotidianos —fuera del escenario— que también definen a una banda.


— A lo largo de los años en el escenario, han vivido cientos de conciertos por toda España. ¿Hubo algún momento durante una actuación en el que sintieron claramente que LINZE dejó de ser «otra banda de rock más» y se convirtió en algo más grande para el público?

Pablo:
Hay ciertos puntos de nuestra carrera sobre los escenarios que han sido especiales, no tanto por la «popularidad» que podamos tener (que es bastante modesta), sino por el nivel de complicidad que hemos podido alcanzar con el público; determinados momentos en los que la comunión con los espectadores llega a ser tal, que, por unos instantes, sientes que has entrado en un nivel de conciencia distinto, porque la gente está a partir un piñón contigo: se entrega al espectáculo, canta tus temas con toda su fuerza, y levanta el show junto a ti. Es como una suerte de borrachera psicológica, seguida de una resaca emocional, en la que sientes que todo encaja y percibes claramente que las cosas funcionan.
Podríamos citar nuestra presentación de «Interferencias» en la Galileo Galilei, o alguna de nuestras visitas a Cádiz (Trebujena) o Jaén (Cazorla): en casa siempre se está bien acompañado, pero es verdad que en el sur te acogen con un calor especial…


— Su álbum Interferencias suena más experimental y maduro en comparación con trabajos anteriores. ¿Qué cambió de manera más inesperada en su mente durante el proceso creativo?

Víctor:
Lo cierto es que el encierro de 2020 fue un evento catastrófico en muchos sentidos pero también una oportunidad para mirar más hacia adentro, en mi caso, la inquietud por quitarnos la etiqueta del «rock and roll» y sacar a florecer otras influencias fue súper importante. Derrepente ya la cosa no iba sólo de actitud (como en el disco anterior «Hazlo Real» de 2019), si no de la observación de un mundo en proceso de cambio drástico desde la perspectiva del arte y de las canciones. Se podría decir que nos vimos empujados a una maduración prematura.


— Comenzaron siendo adolescentes y hoy lanzan conceptos y letras complejas. Si pudieran hablar con aquellos mismos jóvenes de 15 años durante un ensayo, ¿qué les preguntarían sorprendidos a los LINZE actuales?

José:
Ten paciencia, como la moda, la música es un ciclo y aunque hayas entrado en el grupo haciendo heavy metal que no te encanta, acabarás haciendo un disco con canciones más punk como las que escuchabas de blink 182, incluso habrá una canción tuya en ese disco algo que te hará muy feliz. Disfruta del momento cada día, no cambies nada de lo que estás viviendo.


— Han tocado en lugares muy diversos, incluyendo escenarios poco convencionales. ¿Qué sonido o atmósfera de España les gustaría aportar a la siguiente canción, como si la escribieran especialmente para los oyentes de Barcelona o Sevilla?

Pablo:
Tener la oportunidad de conocer los distintos rincones de tu tierra, y a su gente, es uno de los privilegios que te otorga la profesión del artista. Y si nos propusiésemos componer un tema especialmente orientado a las sensibilidades culturales de una u otra región, seguramente pecaríamos de soberbios, y fracasaríamos en el intento, porque no es cosa fácil, especialmente si tartas de hacerlo desde fuera.

Pero el hecho es que ya existe en nuestra discografía una canción directamente enraizada en un lugar, y esa canción es «Derecho Constitucional». Un tema compuesto prácticamente en su integridad durante una estancia en Cádiz en el verano de 2024, cuando fuimos a trabajar con un productor de allí, y terminamos por componer un tema a raíz de un embrión que apenas constituía un estribillo, en el que hay guiños a cierto palo del flamenco, la seguiriya, ejecutado por nuestro cantante Víctor Perales, que está formado en guitarra flamenca. Una rara avis que de ningún otro modo habría podido concebirse, si no fuese porque La Caleta nos inundó con su frescor y su belleza.


— Al observar las letras de sus últimos sencillos, se percibe una tensión entre la lucha personal y la energía colectiva. Al escribir una nueva letra, ¿escuchan primero el ritmo, la melodía o el significado —y qué es lo más importante para ustedes?

Víctor:
¡Qué observación más interesante! Muchas veces me sale antes un boceto musical, tirando de guitarra acústica y de melodía tarareada, o simplemente me viene una armonía que creo que funciona y tiene algo. Hay ocasiones en las que la letra surge de forma muy orgánica casi al instante, pero lo más normal es que deje grabado ese fragmento musical y lo revise en las notas de audio en momento de cotidianidad como pueden ser conduciendo de camino al trabajo. Muchas veces tengo una idea musical que me encanta pero no encuentro el punto emocional para desarrollarle una letra hasta semanas después. Sobre todo en estas nuevas canciones, la intención ha sido evitar el escribir por escribir, y al contrario, volcar cuando procediese toda una emoción vivida. Por eso hay tanto de introspección, pero es tan fácil extrapolarlo a un sentimiento generacional.


— Tocan rock con una fuerte personalidad. Si pudieran intercambiar su música por un día con un artista de un género completamente diferente, ¿qué experimentarían primero? ¿Y qué género les gustaría probar?

Víctor:
Yo estudié guitarra flamenca, mi padre es guitarrista y es algo de lo que he bebido desde niño, me parece muy interesante la fusión de la esencia del flamenco con lo primitivo del rock y es algo que hemos explorado ya en temas como «Derecho Constitucional», pero es cierto que también nos gustaría explorar el sonido electrónico de la música techno de los 90's, sería divertidísimo.

— Han trabajado con diferentes productores y en varios estudios, incluyendo Estudio Uno durante la grabación de Interferencias. ¿Qué aspectos de la atmósfera del estudio cambian su enfoque al grabar las canciones?

Diego:
Cada productor tiene su forma de trabajar, y afecta mucho el acceso al estudio que se tenga. Con estudio uno, los días de grabación estaban fijados en función del instrumento a grabar, así que llevábamos todo preparado de casa para plasmarlo. El tiempo que sobraba permitía experimentar, pero íbamos con presión. Para el disco que está por venir, las grabaciones han sido sin esa limitación ya que había más acceso al estudio. El sonido se ha definido mucho más en el estudio con los productores, con lo que los arreglos son más homogéneos entre canciones, y en muchos casos diferentes a las ideas de las primeras maquetas.


— ¿Qué parte de la cultura o sociedad española intentan capturar en sus canciones, que un oyente fuera de España podría percibir y sentir?

Víctor:
Somos chicos de periferia que desde adolescentes se asomaban a la capital con la inquietud de descubrir y dejarse ver. Creo que cualquier oyente de habla hispana con un claro interés por el sonido rock, el rock alternativo, o un espíritu inconforme e introspectivo podría conectar con nuestro discurso. Al final, nuestra generación (la de finales de los 90's) vive hoy una incertidumbre enorme en lo social al mismo tiempo que intenta abrirse paso en la vida con dificultad para acceder a básicos como la vivienda y ya no entiende muy bien qué está mal o qué está bien después del bombardeo diario que recibe de información digital. Nuestras últimas canciones hablan de eso, esencialmente.

Diego:
Creo que reflejamos a una juventud española que no tiene claros sus objetivos vitales, porque se encuentra que los caminos que funcionaban hace años ya no lo hacen. Las cosas que tendrían que hacernos feliz no nos agradan, y ni siquiera es fácil encontrar dónde vivir. Son cosas que cualquier joven puede sentir en otra parte del mundo, pero que tienen especial relevancia en las grandes ciudades españolas.


— Han sido reconocidos como una de las «10 bandas que podrían liderar la nueva ola del rock en España». ¿Cómo manejan las expectativas de la industria y, al mismo tiempo, se mantienen fieles a sí mismos?

José:
Realmente seguimos siendo una banda emergente, y como hemos hecho siempre hacemos «lo que queremos». Si nos posicionamos ahora frente a hace unos años han cambiado cosas, ahora tenemos discográfica detrás que nos hace ver cómo funciona la industria para crear del grupo un producto, pero esto no ha hecho que la banda sea más comercial, ha hecho que lo veamos como algo más serio. Tenemos un gran equipo detrás que apoya todas las decisiones que tomamos, y así es como creamos.


— A lo largo de la trayectoria del grupo, seguramente han habido momentos que nunca se contaron en entrevistas. ¿Hubo algún incidente durante una gira o en el estudio que al principio parecía una catástrofe, pero luego se convirtió en fuente de inspiración para una canción o un enfoque creativo?

Diego:
Hubo un single, «Derecho Constitucional» que grabamos en Cádiz en 2024. Teníamos reservado el estudio y traíamos unos cuantos temas preparados, y se los enseñamos a Joselu, el productor. Víctor le enseñó también un riff que tocábamos en broma cuando Pablo estaba estudiando derecho mientras cantábamos «no quiero volver a estudiar derecho constitucional». Por algún motivo, ese riff tan pegadizo le gustó más que las canciones totalmente terminadas que le habíamos enseñado. Total, que tuvimos que hacer de cero una canción entera en torno a ese riff. Hicimos la estructura, las melodías y los demás motivos musicales esa noche en la playa de la Caleta, la letra mientras Jose grababa las baterías, y muchos de los arreglos sobre la marcha. Íbamos dando ideas de recursos según grabábamos. Aunque en un inicio entramos un poco en pánico, fue una experiencia diferente y muy bonita de crear una canción, y el resultado nos encantó.


— Interactúan activamente con los fans en redes sociales y conciertos. ¿Hubo alguna ocasión en que la reacción del público ante una canción les hizo escucharla de otra manera o incluso cambiar el arreglo?

Víctor:
Totalmente, en el disco de «Hazlo Real» (2019), propusimos varios temas como single, en ninguna de esas propuestas apareció el tema «Nena no puedo parar», sin embargo, unos meses después de que el disco saliera finalmente, empezamos a ver un crecimiento desproporcionado en las escuchas de ese tema, sin haber llegado a poner el foco en él en ningún momento. Aún a día de hoy, sin publi, campañas de marketing, no estrategia alguna para destacarla, sigue estando de forma organica en nuestro Top 10 más populares de Spotify, por ejemplo. ¡La gente fue la que nos hizo darnos cuenta de que el tema era realmente molón!


— Se podría imaginar a cada uno de ustedes como un personaje en una película sobre LINZE. ¿Cuál sería la breve banda sonora de cada miembro —no una canción, sino un sonido o efecto que lo caracterice mejor?

Carlos:
Es complicado sacar un sonido y no caer en decir canciones. Creo que cuando apareciera Víctor sonarían unas trompetas como si fuese la corte de Luis XIV. En los planos de Diego sonarían como cuando en las pelis salen muchos números en una pantalla. Para Jose me pega un ruido fuerte de derrape de coche o de motor abierto. Con Pablo no tengo dudas que sería el sonido de lujo, como las monedas de Pink Floyd. Y para Carlos me pega algo estilo la alarma de Kill Bill cuando sale un enemigo nuevo.


— Si FOTKAI realizara un proyecto fotográfico documental de su banda en un solo día, ¿cuál sería, en su opinión, la toma más importante que definitivamente debería aparecer en la serie?

Víctor:
Esto es difícil de responder… Creo que al ser nuestros mejores amigos desde la infancia y compartir eso más allá del trabajo, es probable que la toma más destacada terminara siendo en la cotidianidad, y no posando para la cámara. Pasamos mucho tiempo de ocio juntos además del curro y podemos llegar a ser realmente imbéciles, nuestro humor es muy absurdo y todo siempre es broma o vacile. Quizá en vez de a un bolo el/la fotografx debería venirse con nosotros a tomar unas birras.

Entrevista por: Andrey Lukovnikov

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