D’Baldomeros: «Granada corre en endogamia musical por defecto»

Hay bandas que existen para llenar calendarios y bandas que existen porque no tienen otra opción. D’Baldomeros, cuarteto granadino nacido en 2015, pertenece claramente al segundo grupo. Diez años de trayectoria, tres discos, decenas de festivales y un sonido que cruza el electro-rock con el funk y el disco sin pedir permiso a nadie. En 2026, con su tercer LP que salió ayer, la banda llega al momento más honesto de su carrera.
El contexto del encuentro no podía ser más apropiado: «Gran Derroche», su último single, resume bien lo que son — urgencia, energía contenida, la sensación de que el tiempo se acaba y hay que exprimirlo antes del amanecer. Eduardo García (voz, guitarra y programación), Paco Romero (batería), Rafa Martín (bajo) y Peter Velardo (guitarra) llevan una década construyendo algo que no encaja en ninguna caja, y eso, según ellos mismos, es exactamente lo que buscaban.
Hablamos de perros, de cortijos, de músicos que se van y de los que se quedan, de Granada como trampolín y como laberinto, y de por qué la IA no sabe lo que es un acople.
El nombre de la banda viene de un perro — y eso ya dice algo sobre cómo os relacionáis con el ego y con tomarse demasiado en serio. ¿Fue una elección consciente desde el principio, o simplemente pasó?
En este caso, fue un sentido homenaje a un ser entrañable, sin más. Nuestra intención era más hacer canciones que entrar en ese universo místico que algunos grupos buscan a la hora de ponerse un nombre.
La Vida en una Hora se grabó en un cortijo con vistas a Sierra Nevada, con Harry Up! de productor. Eso suena más a retiro espiritual que a grabación. ¿Cómo fue de verdad? ¿Hubo algo consciente en eso de aislaros para hacer el disco?
Como experiencia artística fue fantástica, así hicimos más comuna ya no solo grabando en mitad del valle de Lecrín, sino a la hora de preparar comidas y otros quehaceres cuando no grabábamos. Nos lo pasamos cojonudo y con Iván fue fantástica la experiencia de trabajar con él.
Entre «Bailas» y «Masa Crítica» hay dos años de distancia, y un salto enorme en tono. «Masa Crítica» es un alegato directo, sin ambigüedad. ¿De dónde salió esa necesidad de hablar tan claro? ¿Qué pasó en ese tiempo?
Aparte de que tuvo que ver la producción, estábamos en un momento en el que habíamos prescindido de un músico que daba más problemas que alegrías. Fue el reset definitivo para establecer la formación actual y consolidar la identidad sonora que siempre he querido tener en esta banda.
«Peculiares» y de repente Noni de Lori Meyers. Cuando tienes un sonido tan definido como el vuestro, traer una voz externa es una decisión que no se toma a la ligera. ¿Cómo llegó eso?
Casualidades de la vida, comencé a trabajar de runner con Lori y a partir de ahí le planteé a Noni si le apetecía colaborar con nosotros, como ya hicimos con Juan Alberto Mutante en «Masa Crítica», y él gustosamente accedió. Le gustó la canción y quiso aportar su voz. Para nosotros, un lujazo contar con dos músicos que han aportado a la música española himnos generacionales y, aparte, paisanos nuestros.
Diez años. Empezasteis siendo tres, luego cuatro, con cambios de formación por el camino. ¿Qué se ha roto en vuestra manera de entender la música desde entonces? ¿Y qué, quizás, se ha arreglado?
Romper pocas cosas, tal vez el haber perdido un tiempo maravilloso con gente que aportó lo justo. En cambio hemos ganado en saber lo que queremos hacer y para dónde tirar en conjunto y, por supuesto, en no volver a equivocarnos con el personal.
Existís en un espacio que no es fácil de etiquetar — no es pop, no es rock duro, es algo intermedio. ¿Eso lo habéis sentido alguna vez como un problema real? ¿O más bien como libertad?
Para nosotros es algo que mimamos con mucho cuidado y cariño, tratando de no descabalgarnos de nuestro sonido, siempre combinado y sin decantarnos por uno solo. Al final las bandas que consiguen su sonido es porque creen en él y no ven problema alguno en defenderlo.
Granada Sound, Fortaleza Sound, Primera Fila Fest — lleváis años siendo una banda de referencia en Granada. ¿La ciudad natal es un trampolín o un techo? ¿Sentís a veces que os conocen demasiado bien y eso os pesa?
Sinceramente de nuestra ciudad no podemos hablar mal, pero nuestras miras están puestas en que el proyecto se mueva fuera del circuito de Granada, que tan complejo y frustrante es a veces, ya que esta ciudad es la endogamia musical por defecto.
Hay canciones que tienen una historia dentro que nadie de fuera escucha. Una que no habéis contado nunca en público. ¿Cuál es la vuestra?
La nuestra es de unos tíos que se divierten haciendo canciones sin pretensiones de nada. El tiempo no espera a nadie y por eso creemos que siendo reales y honestos, es la mejor historia que podemos describir de nosotros mismos.
En 2026 sacaréis vuestro tercer LP, diez años después de la primera demo. Es un camino largo hasta algo así de grande. ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado en vosotros o en lo que queréis contar?
Sin duda alguna es el más personal y verídico durante este tiempo. Es ahora cuando es más real y honesta la propuesta de este disco, con canciones verdaderas que reflejan la parte más creativa en la que nos sentimos muy a gusto.
Un momento concreto en el escenario — no el más grande ni el más exitoso, sino ese en el que sentisteis que lo que hacéis funciona de verdad. No en términos de carrera: en términos de conexión con la gente que tenéis delante. ¿Cuál fue?
En cada espacio, cada momento en el que actuamos, aunque sea fugaz, siempre existe ese punto de feedback que te ayuda a pensar que no estamos equivocados del todo. Cuando alguien corea, salta o vibra a su manera con nuestros temas.
Las herramientas de IA ya las tiene todo el mundo. No os voy a preguntar si estáis a favor o en contra, eso es aburrido. Lo que me interesa es esto: ¿qué parte concreta de lo que hacéis ha cambiado ya — o podría cambiar — por la IA? ¿Y eso os alegra?
¿Qué es la IA? Nosotros somos analógicos, de la válvula de estado sólido, del beat en el pecho, del acople que te atraviesa el alma. La IA hace y hará cosas maravillosas, pero esas todavía no.
El vídeo de «Peculiares» es casi una road movie. ¿Tenéis una idea clara de cómo tiene que verse vuestro mundo desde fuera — en los vídeos, en las fotos? ¿O eso siempre es un poco accidental?
En este caso nos apeteció reflejar nuestro paso por el Fortaleza sirviendo de espacio físico y emocional a la historia que se cuenta en «Peculiares», donde quisimos reflejar las vivencias de la canción con la historia narrada en el videoclip. Nuestros grandes amigos J.M. Reyes y Asún fueron los protagonistas; nadie mejor que ellos para reflejar esta historia tan peculiar.
Última pregunta — y no os voy a pedir que le digáis algo a los lectores, eso es un horror. Mejor así: si uno de vosotros pudiera escribirle una carta a la banda en 2015 — un consejo, un aviso — ¿qué pondría?
Diría… chicos, seguid creyendo en lo que hacéis, haced que siempre sea divertido, que no perdáis el concepto de que esto, dure lo que dure, ha de haceros sentir bien.
Entrevista: Andrei Lukovnikov
















