Bianca Castafiore — Entrevista: indie-pop desde Madrid, 2026 | FOTKAI

Bianca Castafiore

Bianca Castafiore: «Lo que iba a ser un simple recuerdo se nos está complicando un poco»

Bianca Castafiore — Entrevista: indie-pop desde Madrid, 2026 | FOTKAI

Bianca Castafiore no es una banda que haya llegado al escenario por el camino habitual. Cuatro amigos de Madrid que llevan más de una década tocando juntos — primero en locales de ensayo, luego en salas que se fueron llenando solas, sin campaña, sin ruido previo. El tipo de ascenso que, cuando sucede, cuesta creer que no estaba calculado.

Publicaron sus primeros singles — «Todo saldrá bien» y «Brechas» — con la discreción de quien graba para guardarlo en un cajón. Lo que iba a ser un recuerdo entre amigos se convirtió en algo más difícil de ignorar: llenaron el Siroco, el Plaza Mahou del Bernabéu, y ya anuncian el lanzamiento de su álbum debut para mayo de 2026, con conciertos de presentación en Madrid (sala Nazca) y Barcelona (Razzmatazz 3). Los producen Carlos Hernández Nombela y Mushroom Pillow, el sello que les acompaña.

Hablamos con ellos poco antes de que «¿Qué ha pasado?», su próximo single, salga a principios de abril. La conversación arrancó, como ellos mismos, con un nombre sacado de Tintín.



Empiezo con algo un poco raro. El nombre Bianca Castafiore — la diva de Tintín. Hay ironía ahí, ¿no? ¿Desde el principio era una broma con la idea de «la gran diva»… o el nombre llegó y luego os disteis cuenta de todo lo que implicaba?

Varios meses después de formar el grupo llegó ese incómodo momento de elegir nombre. De hecho, a día de hoy, nuestro productor todavía nos tiene guardados en Whatsapp como «guitarrista grupo sin nombre», «bajista grupo sin nombre», etc. Total, siempre hemos sido muy fans de Tintín y se nos ocurrió elegir un nombre relacionado con ese tema. Le dimos alguna vuelta y Bianca Castafiore fue el elegido. ¡Esperamos convertirnos en grandes divas algún día!

Atrás quedaron ilustres candidatos como Marineros de agua dulce, Vuelo 714 para Sidney, Oliveira da Figueira, Mercante Ramona, Monjes Tibetanos o Los Cigarros del Faraón. ¡Después de todo, parece que elegimos bien!


Escuchando vuestros temas tengo la sensación de que las canciones nacen más de una atmósfera que de una idea concreta. Como si primero apareciera el clima, la emoción… y después ya letra, estructura, todo lo demás. ¿Funciona así en el grupo o cada uno llega con algo más definido?

Nada más que añadir, la verdad es que funciona exactamente así y de momento no sabemos hacerlo de otra manera.

Normalmente, todo empieza con alguna idea musical de Antonio, a la que luego vamos dando forma, estructura, melodía y letra hasta llegar al tema final.


A ver, en cualquier banda llega ese momento incómodo: uno quiere la canción lenta, otro la quiere sucia y ruidosa. ¿Cómo se resuelven esas peleas creativas entre vosotros? ¿Hay algún tema que acabó siendo casi lo contrario de lo que imaginabais al principio?

Todo se resuelve por mayoría absoluta, y lo habitual es que los cuatro estemos muy alineados con el sonido, ya que tenemos gustos muy similares. En general, podemos decir que buscamos la limpieza dentro del ruido y de la suciedad. Es verdad que en el estudio siempre hay pequeños cambios de estructura y se define el sonido final de la canción, y en caso de disputa, dejamos que nuestro productor tenga la última palabra (¡Gracias Carlos!).

Sí que hay una canción en concreto a la que hemos dado muchas vueltas hasta llegar a la versión definitiva, que precisamente será nuestro siguiente single. Se llama «¿Qué ha pasado?» y estará disponible a principios de abril.


Hay algo que me intriga. Vuestra música suena bastante íntima, casi como una conversación en una habitación pequeña… pero al mismo tiempo no suena pequeña. ¿Cómo encontráis ese equilibrio entre lo personal y lo que luego pasa en el escenario?

Pues muchas gracias por la apreciación, nos ha gustado mucho el símil. Sinceramente, simplemente nos sale así a la hora de componer, no hay nada pensado. Y en el escenario, ¡los pedales de distorsión, chorus y reverb nos ayudan mucho!


Todas las bandas pasan por un momento raro — cuando la primera versión de sí mismos ya no funciona. ¿Os pasó? Ese pensamiento de: «si seguimos haciendo esto igual… se acaba».

De momento todo está siendo muy orgánico y hemos pasado por un momento creativo muy bueno. Dejemos estas dudas para el segundo o el tercer disco, pero seguro que Todo saldrá bien.


Escuchad, esto me interesa de verdad. Ahora parece que mucha música se hace pensando en algoritmos, playlists, hooks de diez segundos. Cuando estáis componiendo… ¿sentís esa presión o intentáis ignorarla?

Siempre hemos compuesto nuestras propias canciones desde que empezamos a tocar hace más de 10 años, sin atender a criterios externos. Lo cierto es que, después de un parón largo, nos volvimos a juntar a finales de 2023 y decidimos grabar un disco para tener un recuerdo del grupo, sin ninguna pretensión más. Lo hemos ido grabando poco a poco sin pensar en resultados ni algoritmos. Al final es lo que más nos gusta hacer y, afortunadamente, lo que iba a ser un simple recuerdo parece que se nos está complicando un poco.


Vale, sobre España. Hay mil escenas ahora mismo: indie, urbano, cosas híbridas. ¿Sentís que formáis parte de alguna escena concreta o vais un poco por libre?

Acabamos de llegar, así que es un poco difícil responder a esta pregunta. Suponemos que de momento vamos por libre, aunque de la mano de Mushroom Pillow. Si tuviésemos que identificarnos con un estilo, creemos que nos subiríamos al carro del indie-pop-rock.


Llevo un rato pensando si preguntar esto… pero venga. Contad una historia del grupo que casi nunca sale en entrevistas. Algo que pasó y que, de alguna manera, cambió cómo veis la banda.

Puede que lo más curioso sea cómo conocimos a Javi y pasamos a ser una banda de cuatro. Nos tenemos que remontar a la época de la universidad. Javi y Antonio se conocieron en una parada de autobús y se agregaron a la ya extinta Tuenti. Después de unos días hablando de música, Antonio le preguntó si tocaba algún instrumento y si le interesaba probar con el grupo. Javi le dijo que tocaba el bajo y que estaba encantado de probar con ellos. Mintió. Mucho. Se compró el bajo por ebay el día antes de la prueba y se presentó allí sin tener la más mínima idea de tocar. La prueba fue un fracaso, pero el chaval nos cayó bien. No sabíamos que nos acabaríamos llamando Bianca Castafiore varios años después, pero ese fue el inicio de los cuatro como banda.


Si mañana alguien os dijera: «tenéis presupuesto infinito, haced lo que queráis»… ¿qué probaríais? ¿Un proyecto raro, un concierto en un sitio imposible, una colaboración que nadie esperaría?

Uf, con presupuesto infinito nos vendríamos bastante arriba.

Seguramente empezaríamos por cumplir algún sueño de estudio. Nos encantaría grabar en algún sitio mítico como El Desierto Casa Estudio. Poder ir allí a ensayar, preparar y grabar un disco sin ningún tipo de limitación de tiempo, simplemente dedicarnos a tocar y probar cosas. Vivir unos días o semanas metidos en un estudio aislado en medio del bosque en el Desierto de los Leones nos parece bastante increíble.

Y si hablamos de conciertos… probablemente intentaríamos montar un show bastante exagerado. Jorge, nuestro batería, lleva años diciendo que su sueño es montar la batería en una especie de montaña rusa sobre el escenario y hacer un solo mientras se mueve, muy en la línea de los shows de heavy / glam rock de los 80. Si no conseguimos la montaña rusa, al menos una plataforma volante que cruce el escenario mientras toca.

Vamos, que si nos dan presupuesto infinito intentaríamos dar un espectáculo bastante desmesurado. Ya que nos dejan soñar, soñamos a lo grande.


Los músicos suelen decir que la conexión real con la gente no pasa solo en el escenario, sino en momentos pequeños. ¿Os ha pasado algo con un fan — un mensaje, un encuentro — que os dejó pensando: vale, por esto merece la pena?

Nada grandilocuente. Pero, por ejemplo, en nuestro último concierto, una chica se llevó el setlist y luego nos envió una foto de su nevera con el setlist colgado. O recibir mensajes por IG de gente que no conocemos de nada diciendo que le gustan las canciones. La verdad es que esos momentos son increíbles.


Tema IA, pero no el típico «a favor o en contra». Imaginad que una inteligencia artificial puede hacer una canción perfecta «al estilo Bianca Castafiore». Perfecta de verdad. ¿Qué creéis que faltaría ahí… aunque sonara igual?

No sabemos, pero diríamos que al tocar en directo o incluso grabando hay una energía o un estado de ánimo a la hora de tocar que una máquina no podría replicar. Es una sensación en la que estás tan arriba que al final pasan cosas, hay pequeñas improvisaciones, gestos, etc; que son únicas de ese momento y no se pueden imitar.


Otra cosa: el universo visual — fotos, portadas, vídeos. No es solo decoración. ¿Cuánto os metéis vosotros en esa parte? ¿Tenéis alguna especie de código interno de colores, imágenes, algo que siempre vuelve?

Nos metemos mucho, aunque siempre de la mano de Mushroom Pillow, que nos ayuda a dar forma a nuestras ideas y ocurrencias. Creemos que lo visual, especialmente las portadas, tiene mucho que ver con la música y al final tratamos de que todo tenga coherencia y sentido, que es importante.


Y ya para cerrar. Gracias por la charla, de verdad. Imaginad que alguien lee esto y luego va a escuchar vuestra música por primera vez… ¿qué os gustaría que sintiera en esos primeros minutos?

Ganas de seguir unos minutos más.

Entrevista: Andrei Lukovnikov

ENTREVISTAS