Battering Ram entrevista: Time Masters, debut del thrash metal español y arte de Andreas Marschall | FOTKAI

Battering Ram

Battering Ram: paciencia, amistad y thrash sin reglas

A veces los discos más interesantes no nacen de la prisa, sino del tiempo. Mucho tiempo. La banda madrileña Battering Ram lleva activa desde 2008, atravesando mudanzas, trabajos, distancias y hasta paternidades, antes de publicar finalmente su primer álbum de larga duración, Time Masters. Lejos de ser un debut improvisado, el disco parece más bien el resultado de años de ideas acumuladas, maduradas y discutidas entre amigos.

El resultado es un trabajo que parte del thrash metal clásico pero no se queda encerrado en él. En Time Masters aparecen estructuras ambiciosas, guiños al heavy, power, speed o incluso pasajes más progresivos. A eso se suma un concepto narrativo que recorre todo el disco y una portada firmada por el legendario ilustrador Andreas Marschall, responsable de algunas de las imágenes más icónicas de la historia del metal.

Hablamos con la banda sobre la larga espera hasta este debut, la forma en que componen juntos, historias absurdas de conciertos, inteligencia artificial y esa mezcla de estilos que define su sonido. Una conversación sincera con una banda que, ante todo, sigue funcionando como lo que siempre fue: un grupo de amigos haciendo música.


Siempre me intrigan las bandas que pasan más de una década tocando y recién entonces sacan su primer disco. Hay algo muy terco en eso… como si estuvierais afilando el cuchillo durante años. Decidme la verdad: Time Masters — ¿sale de la paciencia… o de una presión interna que ya no se podía aguantar más?

Después del 2014, por cambios de trabajo y residencia, hicimos un parón. Cada uno vivía en una ciudad, mucho trabajo, alguna paternidad, etc. Tiempo después, coincidiendo con un concierto homenaje a un amigo que falleció, nos planteamos volver a tocar y arreglar unos temas que habíamos compuesto durante la pandemia. Contestando a tu pregunta, creemos que hay mucha más paciencia y pasión que presión en sí.


Escuchando el disco tengo la sensación de que no es solo thrash. Hay épica, momentos casi progresivos… ¿Cómo funciona vuestra cocina? ¿Todo nace de un riff que alguien trae al local y se queda dando vueltas en la cabeza de todos, o sois más de construir las canciones pieza por pieza?

Pues la verdad, un poco de todo. Lo más habitual es que alguien traiga un proyecto de tema, que después va variando según las contribuciones del resto de los miembros. Tenemos esa bonita sensación de haber creado esto entre todos.


En temas como «Unexpected Events (The Beginning of the End)» o «Immortality Fed by Death» las estructuras son bastante ambiciosas. ¿Hubo algún momento en el estudio en que alguien dijera: «vale, esto ya se nos está yendo demasiado de las manos»…?

Es cierto que, en general, la estructura de las canciones no sigue los cánones habituales. Nos gusta la variedad y el no sentirnos atados a estándares de composición. En el caso de «Unexpected Events», teníamos clara la idea de comenzar el disco así, con un tema ambicioso, aunque cuando nos dimos cuenta de la magnitud que estaba alcanzado decidimos reestructurarlo un poco. De hecho, Moon E-Brak era parte del mismo, y decidimos usarla como introducción al disco y, de paso, aprovechar su título para rendir tributo a un gran amigo (toma primicia ;).


Grabasteis el disco en varias ciudades —Madrid, Gijón, León, Santander—. Tengo curiosidad: ¿eso fue una decisión artística o simplemente la realidad práctica de una banda independiente que va grabando donde puede?

Claramente la segunda opción. Cada uno vivía en una ciudad diferente y aprovechábamos cualquier oportunidad para juntarnos, grabar y componer.


La banda existe desde 2008. Eso significa muchas versiones de vosotros mismos, seguro. Si miráis atrás ahora… ¿cuál de esas versiones os da un poco de vergüenza?

¡Ninguna! El proyecto empezó (y aún se mantiene) como una banda de amigos. Lo pasábamos genial tocando y la verdad que no nos da vergüenza echar la vista atrás. Con el tiempo hemos ido aprendiendo y mejorando, y creemos que es bonito ver el camino recorrido (¡y más aún el que queda!).


A ver, os pregunto algo que me ronda la cabeza. El thrash vive un momento raro: por un lado nostalgia total por los 80, por otro bandas intentando complicarlo todo. Vosotros, sinceramente, ¿dónde os colocáis ahí?

Está claro que rendimos homenaje a toda esa música thrash que nos marcó en su día, pero la combinación de gustos musicales de los miembros hace que no nos anclemos púramente a un único estilo. Cuando hicimos las canciones no teníamos un objetivo concreto que marcara qué cantidad o tipo de thrash había que cumplir, simplemente parábamos cuando estábamos todos satisfechos. Cualquiera que escuche el disco podrá encontrar pasajes que le recuerden a los grupos que lanzaron el estilo allá por los '80, pero también notará que entendemos como enriquecedoras las mezclas con otros géneros o subgéneros de la escena como puedan ser el heavy, power, speed, prog o death.


Sois de Madrid, pero muchas veces la escena metal española parece vivir un poco a la sombra de otros países. ¿La reacción del público aquí tiene algo distinto? ¿O al final el metal se entiende igual en cualquier sitio?

El grupo nació y creció en la capital, aunque cada uno es de otras regiones del país. Respecto a la música (metal u otro estilo) creemos que es un lenguaje universal. Hay gustos de todo tipo, pero la pasión con la que mucha gente vive esta música aquí no tiene nada que envidiar a la de otros países. Puede que echemos quizás algo en falta más de apoyo a nivel institucional, sobre todo en estilos menos comerciales o multitudinarios.


Mira… llevo un rato pensando si preguntar esto, pero bueno. Después de tantos años seguro que hay alguna historia absurda: un concierto que se torció completamente, algo que casi acaba con la banda… ¿tenéis alguna de esas que normalmente no contáis?

Cosas que casi acaban con la banda pocas, quizás la distancia o los típicos azares de la vida. Historias absurdas muchas, para escribir un libro. Y conciertos que se torcieron, por decir alguno, pues la vez que tocamos unas versiones en un concierto benéfico y la cosa no salió muy bien. Usamos un equipo prestado y, por ejemplo, el batería tuvo que tocar con un solo pedal de bombo (acostumbrado al doble) y que encima estaba algo defectuoso… Además, fue una época de varios cambios de domicilio, por lo que no tuvimos muchas oportunidades para ensayar todos juntos antes del evento. A pesar de eso, sobrevivimos xD. Dadas las circunstancias, tampoco nos supuso ningún trauma insuperable…


Imaginad que nadie se queja, nadie dice «esto no es thrash», nada de eso. Libertad total. ¿Qué experimento musical haríais con el nombre Battering Ram?

¡Nada! Aquí no se esconde nada. Si a alguien del grupo le gusta algo y les encaja a los demás miembros, se hace. Creemos que eso se nota en el disco. Al final, lo que tocas es una suma de lo que escuchas, te gusta y eres capaz de tocar. No nos ponemos barreras en ese sentido para el futuro.


A veces los fans sorprenden más que cualquier crítica. ¿Os ha pasado algo así… alguien que se acercó después de un concierto y dijo algo que se os quedó grabado?

Tenemos mucha suerte de tener muchos amigos que nos apoyan. Lo que más nos sorprende de sus comentarios es la variedad de bandas y estilos con las que nos comparan. Nosotros mismos somos conscientes de algunos pasajes en los que hemos querido rendir homenaje a algunos de nuestros ídolos, y lo impactante e inesperado es que hay otros que nunca se nos hubieran pasado por la cabeza y que, desde luego, no estaban en absoluto premeditados…


Escucha, sobre la inteligencia artificial en la música… no me interesa el típico «a favor o en contra». Otra cosa: si mañana una IA pudiera imitar perfectamente a cualquier banda de thrash… ¿qué quedaría realmente humano en esta música?

El hecho de tocarla y defenderla en directo sería la respuesta más obvia, pero también la singularidad de cada banda y lo que aporta al estilo, o el mensaje y la denuncia que se quiera transmitir con ella.


Otra cosa que me llamó la atención: la portada de Time Masters la hizo Andreas Marschall, un tipo que básicamente dibujó media historia del metal. Cuando visteis la ilustración terminada… ¿hubo ese momento de «vale, ahora sí, esto ya es un disco de verdad»?

Eso era algo innegociable. Entre nuestra gente, en esos años de aprendizaje y disfrute, la portada de un disco era algo casi tan reseñable como la propia música. Conocemos discazos con portadas terribles, pero un buen arte como carta de presentación era algo que queríamos intentar imitar. Antes incluso de terminar la composición de todos los temas ya contactamos con Andreas Marschall para pasarle la historia conceptual que creamos para unirlos. Fue muy emocionante que aceptara nuestra oferta de primeras y que expresara sentirse atraído por la trama, al igual que ir recibiendo algunos bocetos durante su creación. No quisimos meterle prisa, y los planetas se alinearon para que nos lo entregara prácticamente al mismo tiempo en el que finalizábamos nuestro proceso de mezcla y masterización. No era solo la guinda del pastel, sino una seña de identidad, un homenaje, una bandera…


Y para cerrar —sin discursos épicos—. Si alguien lee esta entrevista, pone Time Masters por primera vez… y llega al final del disco. ¿Qué os gustaría que se quedara con esa persona en la cabeza? O en el pecho, quizá.

Que es un disco especial, con temas y estilos diferentes, poco ortodoxo y con cierta complejidad, en el que las canciones te van contando el desarrollo de una trama que te acompaña a lo largo de todo el disco, y que está presente tanto en el arte como en las letras de los temas, las reflexiones del protagonista que acompañan a cada uno de ellos, los diálogos o las ambientaciones que lo adornan. Aquí no solo hay música, hay una historia que tenía que ser contada.

Entrevista: Andrei Lukovnikov

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