LAVIC entrevista: el ingeniero que convirtió su doble vida en rock español | FOTKAI

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LAVIC: «Lo que no haces, nunca sabrás lo que hubiera pasado»

Víctor LAVIC llegó a la música por la puerta de atrás — la de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, donde el aburrimiento de las clases resultó ser el mejor caldo de cultivo para las primeras canciones. Años después, con una carrera consolidada en el mundo corporativo y una vida paralela entre escenarios de Malasaña y sesiones de estudio nocturnas, decidió que era hora de dejar de imaginar y empezar a vivir. LAVIC — La Alucinante Vida Imaginada Contigo — es el resultado de esa decisión.

El proyecto nació a finales de 2025 con «Tu Artista Favorito», un debut que no pidió permiso: brit-pop en castellano, producido por Candy Caramelo —el hombre detrás del sonido de Andrés Calamaro, Dani Martín y Fito & Fitipaldis— y filmado entre los montes de León y la costa de Cantabria. Le siguió «Viernes» en febrero de 2026, himno en forma de estado mental, y «Besos Esquimales» el pasado 20 de marzo, tercer adelanto de un álbum debut que sigue tomando forma.

Hablamos con él sobre ingeniería y rock’n’roll, sobre cajones llenos de canciones sin abrir, sobre Friend Zones, sobre Oasis y sobre una tía llamada Carmina que lo cambió todo.

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¿De dónde viene el nombre LAVIC? ¿Fue una decisión meditada o de esas que aparecen solas, quizás en el metro de vuelta del trabajo?

Quizá leí mucho a Julio Verne de crío, cuando el mundo era inabarcable y el tiempo infinito y soñaba en grande. Fue más bien lo segundo… un poco idea feliz, seguramente en la ducha. El momento chill de la mañana, con la mente despierta por si llegan las musas. De repente todo encajó. Y sí, llamémoslo manifiesto o declaración de intenciones… LAVIC va de soñar despierto, de disfrutar el trayecto y compartirlo con la gente que quieres… y los que están por sumarse a este jaleo!


Empezar con «Tu Artista Favorito» es muy arriesgado: hay descaro, sí, pero también una vulnerabilidad real ahí dentro. ¿Cómo equilibraste las dos cosas al escribirla?

Supongo que todo es una dualidad, que tiene una cara y una cruz. Somos más fuertes de lo que a veces creemos que somos, y con el tiempo aprendes que ser vulnerable también te hace más fuerte. No resultó complicado, por el mero hecho de dar muy poco pie a la ficción. Tu Artista Favorito evoca esas ganas de querer y ser querido, o de que te valoren sin dejar que te pisoteen. La putada es que a veces sin darte cuenta te dejas pisotear y hasta que no te ves en la lona relamiéndote las heridas no reaccionas. Así que también hay un poco de ajuste de cuentas en la canción, con aquellos que entorpecieron por el camino o que no creían en mí, pero que por otro lado me hicieron rebelarme y sacar lo mejor. Obvio hay ganas de escapar para vivir de lo que amas — y si no se da «quiero probar otra clase de derrotas» — moriremos en el intento y con las botas puestas.


«Viernes» claramente no va de un día de la semana. Pero cuando dices que es un estado mental, ¿qué significa eso exactamente para ti?

Mi estado se llama #lunescasiviernes. Si bien el hartazgo laboral es algo que viene y va como el Guadiana, y ahora en general estoy en buenos términos, el Viernes siempre significa liberación. 55 horas por delante de libre disposición… sin obligaciones, salvo funerales, bodas o cumpleaños. Claro que deberían ser 79 horas, si tuvieran los cojones de poner la jornada laboral de 4 días. Los Lunes seguirán siendo putolunesdemierda, aunque me los amenice para que tengan algún tinte de viernes. Recomiendo Step On de Happy Mondays, y Viernes, claro. Si lo puedes rozar con los dedos, ya has ganado. Siempre puedes fingir que no eres un esclavo… prueba a maximizar esas 55 horas y pasar de puntillas por las zonas que no te gusten de las 113 horas restantes de la semana… et voilà.


Y ahora «Besos Esquimales» — tercer single, hace literalmente tres días. Un beso esquimal es sin labios, casi infantil, casi clandestino. ¿Por qué esa imagen?

Yo creo que mi subconsciente quería sacar a relucir la tan temida y a veces conveniente Friend Zone. Tú friendzoneas, yo friendzoneo y el desfrienzoneador que te desfrienzonee, buen desfrienzoneador será… la vida es aventura, y a veces la aventura está en esa línea permeable de la amistad que te sorprende, que se presenta de forma furtiva.


Candy Caramelo como productor no es una colaboración cualquiera para un debut. ¿Cómo llegaste hasta él? ¿Cuándo supiste que ibais a entenderos?

Siempre había admirado a Candy, de verlo tocar con Calamaro, con Ariel Rot… y por causas de fuerza mayor no pude continuar con el anterior productor. Así que le escribí a puerta fría con toda la ilusión del mundo a ver si podía acogerme en su regazo… ¡y dijo sí! Yo llegué a Candyland con algunas ideas claras pero con mucho camino por andar… para mí era un paso muy grande. Sólo bajar las escaleras del estudio ya te hace sentir que estás entrando en un trocito de historia… de las más excitantes del rock de habla hispana. Y Candy, qué decir, enseguida te cala, te guía y te hace sentir como en casa. Me encontré a alguien super cercano y sensible, con ganas de ayudarme a crecer, de empujar mis límites. El primer día ya supe que había acertado. La conexión musical era obvia, pero me quedo con la persona.


Años de ingeniero, luego los escenarios. ¿Hubo un momento concreto en que las dos vidas chocaron de verdad? Algo que pasó y en lo que tuvieras que elegir o disimular.

La verdad que el mundo ha evolucionado en ciertas cosas en positivo… pero digamos que siempre he preferido que en el trabajo me juzguen por mi trabajo. Es un mundo de traje de pingüino y apariencias aunque cada vez menos. Siempre quise dejar el lado más salvaje y rock’n’rolla en otra esfera. O elegir yo quiénes, cuándo y cómo se enteran de esa cara B… que a veces es inevitable. Directamente, durante años, metí muchas canciones y esperanzas musicales en un cajón… por echar más horas de las debidas en el trabajo y andar sin energía. Así que estuve pendiendo de un hilo… pero el niño que soñaba fuerte se resistía a morir en la máquina de carne picada de la multinacional.

Me pasó algo muy divertido en una cena de empresa… contrataron a una banda y resultó que conocía al cantante de una vida pasada. Yo no tenía ni Instagram, ni canciones en Spotify, ni un proyecto serio… pero no pude evitar subir a cantar Get Back y la gente flipó.


El brit-pop en castellano implica decisiones que no son evidentes. El español tiene otro ritmo, otra música interna. ¿Cómo trabajas con eso?

Mamé de los Beatles, de Elton John, y viví la explosión de Oasis, que me flipaba y me sigue flipando. Así que parecía natural escribir en inglés allá por los 17 cuando cayó una guitarra en mis manos. El inglés además te da mucha facilidad porque casi puedes rimar cualquier cosa. Cuando me empecé a tomar más en serio esto, tuve claro que tenía que contar mis historias en castellano. Para ampliar el abanico, sí que intento ser cada vez menos esclavo de la rima y que todo fluya natural según se siente. Tenemos un idioma de puta madre. A nivel sonido, obvio me gusta que haya reminiscencias brit en los temas si procede. Estos tipos son capaces de saquear el Partenón, pero también culpables de los mayores temazos que escucharon mis oídos.


Adriano Giotti dirigió los dos primeros videoclips. ¿Fue una decisión consciente seguir con él o simplemente ocurrió así?

Adriano es un hombre del renacimiento pasado por el filtro del punk… es un artistazo que toca todos los palos. Me fijé en su trabajo tras un vídeo que grabó para un amigo — MarshallFlash — otro genio que merece capítulo aparte. El caso es que enseguida conectamos, que para mí es lo fundamental. Dicen que los locos se juntan. Y aquí hay retroalimentación. Pues bendita locura. Así que sí, tras el primer videoclip ya supe que vendrían más. Os cuento en primicia que en breves grabaremos el cuarto en Roma.


El primer vídeo lo rodasteis en lugares que describes como de infancia y pertenencia. ¿A qué perteneces tú? ¿A un lugar, a un sonido, a una generación?

Pertenezco a una generación donde no había smartphones, donde volvías del cole y sonaba Oasis en los cuarenta, no un tipo balbuceando con autotune que haría las delicias de un logopeda. Una época donde no había tanta gilipollez. Pertenezco a la montaña leonesa, a los veranos infinitos en el pueblo de mi madre, Tejerina. Conozco esos montes como la palma de mi mano, y allá volveré todos los años aunque sea en taca-taca. Aún es un Oasis, mira tú, donde la señal de teléfono llega a duras penas. El viaje de Tu Artista Favorito sólo podía comenzar allí. Realmente todo esto lo hago por mí, y por mi tía Carmina, que fue quien puso en mis manos los primeros cassettes. Era la tía molona que se lo gozaba con sus sobrinos y la echo mucho de menos. Todo esto sé que le encantaría.


Cuéntame algo que salió mal durante la grabación de alguno de los singles. O al revés, un accidente que acabó siendo lo mejor del tema.

Hay un pequeño bug en una de las canciones, algo que tu mente te dice que suena pero no suena. No lo hicimos adrede pero quedó en la mezcla final y le da más hueco y propósito a lo que se quería transmitir. Ahí lo dejo.


Eres ingeniero. ¿Ves lo que la IA está haciendo con la producción musical de una manera diferente? ¿Qué ves ahí que otros músicos quizás no están viendo?

Soy ingeniero, sí, pero no de sonido… y en la música y la composición soy militante de lo artesanal. ¿Dónde se queda lo auténtico? No tengo soluciones, pero me parece demasiado nivel de impostura que la peña esté lanzando canciones fast food que puedan opacar lo realmente valioso. Demasiado ruido, demasiada paja y pocas agujas. Claro que, estando la ética y la moralidad por los suelos, los impostores campan a sus anchas y se creen su propia mentira. Habría que preguntarle a Paquirrín. Ya me daba pena que los tomates ya no sepan a tomate, y que la música cada vez sea menos auténtica; los algoritmos y su p*** madre son otro clavo más en el ataúd.


Alrededor de LAVIC ya hay un mundo visual construido en paralelo a la música. ¿Cuánto control llevas tú sobre eso?

A nivel visual, en los videoclips Adriano tiene mucho que decir, y creo que se nota. Rodéate de gente mejor que tú. En el resto, claramente llevo la batuta y aplico el método empírico, ensayo y error, pero sin aprender gran cosa de los errores, porque joder, al final es mi estilo y si cambio de estilo entonces no soy yo. No obstante, bienvenido un/a manager que quiera domarme. Estoy por pulir, jaja.


Cuando alguien escucha «Besos Esquimales» hasta el final y le da a repetir, ¿qué quieres que haya sentido?

Que te tires al agua y no te quedes con las ganas. Sólo vives una vez y tú eres tu protagonista… si no lo haces, nunca sabrás lo que hubiera pasado. Sé fiel a ti mismo… y permanece siempre curioso. La curiosidad mató al gato… ok… pero qué aburrido todo si no.

Entrevista: Andrei Lukovnikov

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