La música contra los algoritmos: por qué decenas de artistas están retirando sus canciones de Spotify
En los últimos años, Spotify se ha visto cada vez más envuelto en polémicas de alto perfil, y el debate ya no se limita únicamente a las disputas sobre los pagos a los músicos. Cada vez más artistas — desde bandas indie de culto hasta superestrellas mundiales — retiran su música de Spotify, convirtiendo esta decisión en una declaración pública. Para algunos es una forma de protesta; para otros, un intento de recuperar el control sobre su obra; y en ciertos casos, una consecuencia forzada de decisiones políticas y relacionadas con sanciones.
En 2024–2025, esta ola de salidas se volvió especialmente visible. Entre los artistas que decidieron abandonar Spotify se encuentran Deerhoof, King Gizzard & the Lizard Wizard, Xiu Xiu, Godspeed You! Black Emperor, Hotline TNT, Saetia, Swing Kids, Young Widows y varios otros proyectos independientes. En sus comunicados, los músicos hablaron abiertamente de su desacuerdo con los valores de la plataforma, criticando tanto su modelo económico como la política de inversiones de la dirección del servicio.
Una de las razones clave fue la información sobre las inversiones del CEO de Spotify en startups tecnológicas y de defensa vinculadas a la inteligencia artificial. Para algunos artistas, esto se convirtió en una línea roja fundamental: no querían que su música — ni siquiera de forma indirecta — se asociara con desarrollos militares o existiera dentro de un ecosistema que consideran éticamente inaceptable. Por ello, muchos no solo retiraron sus lanzamientos, sino que también instaron públicamente a sus seguidores a replantearse su relación con las suscripciones de streaming.
Al mismo tiempo, la salida de artistas de Spotify no es un fenómeno nuevo. En la historia de la plataforma ya ha habido gestos de protesta muy sonados. En 2014, Taylor Swift retiró casi todo su catálogo, afirmando abiertamente que el streaming gratuito devalúa el trabajo de los músicos. Más tarde, otros artistas tomaron decisiones similares, insatisfechos con lo que Spotify paga por millones de reproducciones. Estas discusiones nunca han desaparecido por completo y siguen reapareciendo en el debate público.
Existe también una categoría aparte de casos en los que la música desapareció de la plataforma sin iniciativa de los propios artistas. Se trata de retiradas relacionadas con sanciones, como resultado de las cuales Spotify eliminó los catálogos de varios artistas rusos, entre ellos SHAMAN, Oleg Gazmanov, Grigory Leps, Polina Gagarina y otros. En estas situaciones, no se trató de un boicot, sino de decisiones adoptadas por la propia plataforma en el marco de restricciones internacionales.
Resulta significativo que muchos músicos que abandonaron Spotify no hayan renunciado por completo a la distribución digital. Al contrario, promueven activamente sus lanzamientos a través de Bandcamp, Apple Music, Amazon Music o sus propios sitios web, subrayando que allí la interacción con el público se percibe como más honesta y transparente. Para la escena independiente, esto también se convierte en una forma de debilitar la influencia de los algoritmos que moldean los gustos de los oyentes, pero rara vez tienen en cuenta los intereses de los propios artistas.
Hoy en día, Spotify sigue siendo el mayor servicio de streaming del mundo, pero la salida de un número creciente de músicos demuestra claramente que su monopolio sobre la atención del público ya no parece inquebrantable. Para algunos artistas, retirar su catálogo es un gesto político; para otros, un cálculo económico; y para otros más, un intento de devolver sentido y valor al lanzamiento musical en la era del consumo digital infinito.
Y, a juzgar por las tendencias actuales, este proceso no hará más que intensificarse. Cuanto más activamente Spotify refuerce su ecosistema y sus intereses comerciales, más a menudo los músicos se harán una pregunta clave: ¿vale realmente la pena permanecer en la plataforma — y a qué precio?
















