Ojete Calor en Alicante: un concierto donde el absurdo fue más preciso que la solemnidad | FOTKAI

Ojete Calor

Ojete Calor en Alicante: un concierto donde el absurdo fue más preciso que la solemnidad

Ojete Calor en Alicante: un concierto donde el absurdo fue más preciso que la solemnidad | FOTKAI
Ojete Calor en Alicante: un concierto donde el absurdo fue más preciso que la solemnidad | FOTKAI

El 31 de enero de 2026, Ojete Calor actuaron en Baltimore Live en Alicante como parte de la gira «La gira solo para gente guapa». Ya el título sugería que el público no asistiría a un concierto electropop estándar, sino al show característico del dúo Carlos Areces y Aníbal Gómez, basado en la autoironía, el kitsch deliberado y el juego constante con los clichés de la cultura pop.

La prensa española ha descrito a Ojete Calor no solo como un proyecto musical, sino como un género en sí mismo dentro del panorama pop contemporáneo. Los propios artistas definen su estilo como «subnopop»: una mezcla de música electrónica, humor absurdo y parodia de la industria del entretenimiento.

Este equilibrio entre comedia y espectáculo pop completo fue el rasgo principal del concierto en Alicante. Según los medios locales, el espectáculo se desarrolló prácticamente sin pausas largas: un número sucedía rápidamente a otro, y el público reaccionaba a las canciones conocidas más como un ritual colectivo que como un setlist convencional.

El público respondió especialmente bien a «Mocatriz», «Agapimú», «Viejoven» y «La Más Guapa», temas que se han convertido en los principales éxitos en directo del grupo. En el caso de Ojete Calor, no solo importan las canciones, sino también su puesta en escena: la exageración corporal deliberada, la estética paródica y la autoironía constante funcionan como parte de un mismo lenguaje performativo.

Aquí reside la paradoja de Ojete Calor. Formalmente, su música se basa en la comedia y el grotesco, pero precisamente gracias a ello el dúo consigue crear una sensación de libertad poco habitual en el pop contemporáneo. Sus conciertos no exigen un «buen gusto» musical ni pertenecer a una subcultura concreta.

Poco antes del concierto, Aníbal Gómez comentó en una entrevista que a los conciertos de Ojete Calor acude un público muy diverso: desde adolescentes hasta familias e incluso aficionados a la música más dura. Según la reacción en Alicante, esta apertura sigue siendo una de las claves del éxito del proyecto.

El propio recinto, Baltimore Live en Marmarela, también tuvo un papel importante. En los últimos años se ha convertido en uno de los principales espacios de conciertos de la ciudad, diseñado para espectáculos en vivo de gran formato con una fuerte producción visual y lumínica.

En definitiva, el concierto de Ojete Calor en Alicante no se percibió como una actuación electropop nostálgica convencional, sino como un espectáculo cómico-musical cuidadosamente construido, donde la ironía pesó más que la solemnidad y el absurdo resultó más convincente que la seriedad pop habitual.

Ojete Calor en Alicante: un concierto donde el absurdo fue más preciso que la solemnidad | FOTKAI
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