El escándalo familiar de los Beckham, una carrera pop olvidada y el regreso inesperado de Victoria Beckham
Victoria Beckham volvió a situarse en el centro de la atención mediática internacional, y esta vez no por un nuevo desfile ni por una aparición pública de alto perfil, sino por un conflicto familiar que terminó sacando a la luz varias capas de su biografía pública. El detonante fue una declaración de su hijo mayor, Brooklyn Peltz Beckham, publicada en redes sociales y rápidamente reproducida por los medios.
Brooklyn hizo público el grave deterioro de su relación con sus padres, Victoria y David Beckham. Según explicó, las tensiones dentro de la familia se habían acumulado durante años y estaban relacionadas, en gran medida, con lo que él describe como una constante injerencia en su vida personal y en su relación con su esposa, la actriz Nicola Peltz. Señaló que durante mucho tiempo evitó hablar públicamente, pero que finalmente decidió hacerlo porque, a su juicio, los conflictos familiares se ocultaban sistemáticamente para preservar la imagen de una familia «perfecta».
Uno de los puntos que más atención generó fue un episodio relacionado con la boda de Brooklyn y Nicola en 2022. En su declaración, él aseguró que durante la celebración se produjo una situación incómoda vinculada al primer baile de los recién casados, que describió como emocionalmente dolorosa. Este detalle provocó una fuerte reacción en redes sociales y en la prensa sensacionalista. No obstante, es importante subrayar que no existen confirmaciones independientes de este relato, y ni Victoria ni David Beckham han comentado públicamente esta versión de los hechos.
En paralelo al creciente conflicto familiar, el foco mediático se desplazó de forma inesperada hacia el pasado musical de Victoria Beckham. Usuarios de redes sociales comenzaron a redescubrir sus lanzamientos en solitario de principios de los años 2000 y, como consecuencia, el sencillo Not Such an Innocent Girl, publicado en 2001, volvió a aparecer en listas de reproducción y rankings. Así, un conflicto personal terminó provocando una especie de regreso digital de una artista que desde hace años se asocia más con la moda que con la música pop.
Mientras tanto, Victoria Beckham ha seguido apareciendo en actos públicos. A finales de enero asistió a un evento en París donde recibió la Orden de las Artes y las Letras de Francia, una de las principales distinciones culturales del país. Durante la ceremonia, Victoria agradeció a su esposo y a sus hijos, destacando la importancia del apoyo familiar a lo largo de su carrera. David Beckham y sus tres hijos menores estuvieron presentes, mientras que Brooklyn no asistió, un detalle que muchos medios interpretaron como una señal indirecta de que el conflicto continúa.
La reacción del público ha sido diversa. Algunos usuarios se posicionaron del lado de Brooklyn, defendiendo el derecho de los hijos adultos a tomar distancia de sus padres. Otros recordaron la imagen de Victoria como una madre implicada y señalaron que los conflictos familiares rara vez tienen una sola versión. También generó interés la reciente aparición de Victoria junto a las Spice Girls, que muchos interpretaron como un regreso simbólico a sus orígenes en un momento personal complejo.
En definitiva, la historia de la familia Beckham ha trascendido el ámbito privado y ha vuelto a poner sobre la mesa cuestiones como la exposición pública, la presión mediática, los límites de la vida personal y el peso de un apellido convertido en marca. Y, como suele ocurrir en la cultura pop, una crisis personal ha terminado despertando un renovado interés por etapas de la carrera que parecían olvidadas.
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