Nuevo estudio afirma: la muerte de Kurt Cobain pudo haber sido un homicidio y no un suicidio
Un caso que durante más de tres décadas se consideró cerrado vuelve a estar en el centro del debate público. Un grupo independiente de expertos forenses ha publicado un análisis alternativo de los materiales relacionados con la muerte de Kurt Cobain, cuestionando la versión oficial de suicidio establecida en 1994 sobre el líder de Nirvana.
Cobain fue encontrado muerto el 8 de abril de 1994 en su casa de Seattle. Según la policía, el fallecimiento se produjo varios días antes, el 5 de abril. La Oficina del Médico Forense del Condado de King concluyó que la causa de la muerte fue una herida de escopeta autoinfligida con una Remington Model 11 calibre 20. El caso fue clasificado como suicidio y cerrado. Esa posición sigue siendo oficial hasta hoy.
En 2026, el especialista forense Brian Burnett y la investigadora Michelle Wilkins presentaron un nuevo informe privado basado en un reanálisis de los datos toxicológicos, los materiales de la autopsia y las fotografías publicadas de la escena. En declaraciones a medios internacionales, Burnett afirmó que las inconsistencias detectadas «requieren una reconsideración seria de las circunstancias» y, en una de sus citas, describió el caso como un «homicidio», subrayando la necesidad de un nuevo examen.
El principal argumento de los investigadores se centra en el nivel de morfina —metabolito de la heroína— encontrado en la sangre del músico. Según su evaluación, la concentración pudo haber sido extremadamente alta y potencialmente capaz de provocar una grave alteración de la conciencia. Los autores sostienen que, con esos niveles, la capacidad de manipular un arma de fuego de forma autónoma genera dudas. No obstante, la investigación oficial de 1994 determinó que los resultados toxicológicos eran compatibles con el suicidio.
Los expertos también cuestionaron detalles de la escena, incluido la posición del cuerpo y del arma. El informe señala que ciertos elementos requieren una explicación más exhaustiva desde el punto de vista balístico y mecánico. Asimismo, plantea interrogantes sobre diferencias estilísticas en las últimas líneas de la nota de despedida. Los autores subrayan que sus conclusiones se basan en una reinterpretación de materiales ya conocidos y no en nuevas pruebas físicas.
En respuesta, el Departamento de Policía de Seattle reiteró que la investigación sobre la muerte de Kurt Cobain se llevó a cabo de manera completa y profesional. Las autoridades recordaron que en 2014 el caso fue revisado nuevamente tras la publicación de fotografías inéditas, pero las conclusiones no cambiaron. Actualmente, la versión oficial de la muerte de Kurt Cobain permanece vigente y las autoridades no consideran que existan motivos para reabrir el caso.
Sin embargo, el nuevo informe ha reactivado el debate público. El tema de un posible homicidio de Kurt Cobain continúa apareciendo en el espacio mediático pese a la ausencia de decisiones legales que modifiquen el estatus del caso. El interés por la tragedia persiste no solo por las distintas interpretaciones, sino también por la dimensión cultural del artista. Como líder de Nirvana y autor del emblemático álbum Nevermind, Cobain sigue siendo una de las figuras más influyentes en la historia del rock.
Más de treinta años después de su muerte, el debate sobre las circunstancias del caso demuestra cuán complejos y sensibles pueden seguir siendo los expedientes de gran repercusión. Desde el punto de vista legal, sin embargo, la situación no ha cambiado: la muerte de Kurt Cobain está oficialmente clasificada como suicidio, y esa resolución continúa vigente.
















